Visión fragmentada

Hoy de camino al trabajo los he contado, siete personas que destacan. Ando muy rápido, pero incluso así les he visto, casi todos en el mismo sitio que los vi ayer. Parecen estáticos, como parte del entorno en una ciudad grande, y no parece que tengan prisa. Me pregunto en qué consistirá su día a día, aunque mi curiosidad no me inclina a preguntarles directamente.

Gente caminando por la ciudad

Esos trayectos diarios que hacemos sin apenas poner atención en lo que nos rodea…

¿Cómo preguntarle a una persona que vive en la calle cómo hace para sobrevivir? Lejos de ser insolente, me inquietan las historias que hay detrás de estas situaciones, quizás por el egoísmo de pensar que hoy en día cualquiera podría acabar así.

Personas que permanecen sentadas en su rincón de la ciudad con su cartel, pidiendo algo de dinero, algunos con la voz, repitiendo unas frases en voz alta y otros en silencio, con la mirada.

Sin poner mucho interés podrás ver otras personas, sobretodo gente joven, que sale a tu encuentro. Pertenecen a distintas organizaciones no gubernamentales, van paseando con su carpeta, y si tienes un momento para escucharles, te muestran imágenes, gráficos, te cuentan la realidad en otros países, con el fin de que colabores en la forma que puedas.

También gente que va de paso, hacia sus quehaceres diarios, con más o menos prisa. Con más o menos fijeza con lo que tienen delante.

A menudo hago un ejercicio de abstracción de mi entorno, y me limito a observar como si mirara con otros ojos que no son los míos. Consiste en andar tu camino como si fuera la primera vez que lo pisas.

Veo personas con distintas realidades que parecen ajenas a la realidad de otros. No es carencia de corazón o sentimiento. Todos nos sobrecogemos cuando vemos campañas de ayuda en la televisión que nos recuerdan el hambre y la miseria que hay en sitios que nos resultan lejanos.

Pero entonces, ¿qué es lo que nos falta?, si es que nos falta algo. ¿Por qué será que nos queremos percatar más de unas cosas y no de otras? ¿Será que el bombardeo de malas noticias nos ha hecho más fríos y más impermeables?

Será aquello de que preferimos vivir en la ignorancia. O quizás nos falte perspectiva. No guardo ninguna enseñanza con este texto, ninguna conclusión. Solo me daría por satisfecha si este pensamiento trascendiera en ti la próxima vez que te encuentres alguna persona así, sin rumbo en su día a día.

Como bien dijo Phil Collins,

Oh think twice, it’s another day for
you and me in paradise

(Oh, piénsalo dos veces, es otro día para
ti y para mi en el paraíso)


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_Llaysha_

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