Diez unidades de tren

Fueron diez.

Meses, años,… Media vida. 

Media vida de subir y bajar. Media vida de buscarte.

Distintas estaciones, distintos destinos.

Allí donde fuera te buscaba. Nunca supe hacia dónde te dirigías. Mi día a día era tratar de seguir tus pasos. Pero daba igual cuánto cambiara mi ruta o la hora de mi ticket. Todo daba igual porque siempre era tarde.
Siempre sentada en el mismo sitio. Mis libros y chaqueta en el hueco que te reservaba.

Siempre con un libro en mis manos, mirando de reojo el vagón. Incapaz de leer más de cuatro líneas seguidas por seguir buscándote con la mirada… ¿Dónde estarás?

Y pasaron trenes.

Y más trenes.

Subir. Bajar. Volver a subir.

Y llegó un día en que oí tu voz en mi mismo vagón.

Y yo allí, que tanto te había esperado, ese día ni alcé la vista.

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