El hilo rojo de las rosas (Parte 1)

Era una de esas tardes con cielo despejado, la tregua de un día especialmente caluroso de verano, con el sol ya cayendo, que va tiñendo el paisaje de una luz amarilla cada vez más anaranjada. Se acicalaban los cisnes junto al río, pasaba una mamá pato con sus crías, y corría una ligera brisa, mientras sentadas en la hierba junto al río, conversaban dos amigas.

 

– No sé porqué siempre escojo tan mal. Pensaba que estábamos hechos el uno para el otro…

– Bueno Luci, a lo mejor esto es solo una riña y mañana se arregla todo – dijo Claudia, tendiéndole un pañuelo a su amiga.

– ¿Tú crees? – le contestó Lucía con cierta desgana, secándose las lágrimas que se le escaparon rodando por las mejillas.

– Lo que tiene que ser, será. Está todo escrito. Mi madre una vez me contó una leyenda… ¿Conoces la historia del hilo rojo del destino?


 

“Hace mucho tiempo, un emperador se enteró de que en su reino vivía una bruja que era capaz ver el hilo rojo del destino y la mandó traer a palacio.

Cuando la bruja llegó, el emperador le ordenó que buscara el otro extremo del hilo que tenía atado en su dedo meñique y lo llevara ante su futura su esposa. La bruja accedió y su búsqueda les llevó hasta un mercado, donde estaba una campesina con un bebé en brazos. Al llegar hasta donde estaba esta campesina, se detuvo frente a ella y la invitó a ponerse de pie. Hizo que el emperador se acercara y le dijo: «Aquí termina tu hilo», pero al escuchar esto el emperador enfureció, creyendo que era una burla de la bruja, empujó a la campesina que aún llevaba a su bebé en brazos y la hizo caer, haciendo que el bebé se hiciera una gran herida en la frente. Ordenó a sus guardias que detuvieran a la bruja y le cortaran la cabeza.

Muchos años después, el emperador debía casarse y su corte le recomendó que desposara a la hija de un general muy poderoso. Aceptó y llegó el día de la boda, en el que vería por primera vez la cara de su esposa. La novia entró al templo con un velo que le cubría el rostro, y al levantárselo, vio que ese hermoso rostro tenía una cicatriz muy peculiar en la frente.

hilorojodeldestino

Según esta leyenda, las personas que están destinadas a conocerse están conectadas por un hilo rojo invisible atado a su dedo meñique. Y es tan fuerte la conexión, que no importa el tiempo o la distancia, pues este hilo permanece inquebrantable, pudiendo enredarse, contraerse o estirarse, pero nunca romperse.

red string of fate

 


 

Quedándose las dos amigas pensando en esta historia y la que cada una de ellas tejía con sus manos, sintiéndose unas irremediables espectadoras de sus propios destinos, fueron por un momento protagonistas, sin saberlo, y sus palabras trascendieron más allá de su entendimiento. Pues mientras ellas hablaban, otros escuchaban…

 

Continuará…

*El hilo rojo de las rosas (Parte 2) aún está en el horno. Lo podrás leer el domingo 2 de Julio 😉


Aquí les pongo la continuación: “El hilo rojo de las rosas (Parte 2)

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Un comentario en “El hilo rojo de las rosas (Parte 1)

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