Cuaderno de bitácora 1

Tras unos meses en el extranjero, abro mi bitácora de navegante, saco una de mis libretas, y me siento a escribir brevemente el recorrido.

El idioma. Al principio fue complicado. Parecía una muñeca de cuerda que solo dice unas pocas frases. ¿Lo más repetido? “What? What? What???” (¿Qué? ¿Qué? ¿Qué?) con mi cara de regañada, porque lo que escuchas en clases de inglés y lo que se habla en la calle son dos universos paralelos.

“- Mira esa matrícula, que vivan los pollos.

– No, no, pone que lleva pollos vivos.”

(Live birds ponía la matrícula. Entiendan mi confusión).

Además, estoy viviendo lo que sería un Erasmus tardío, porque en mi trabajo conozco gente de distintos países. Que cada vez que alguien se presenta, te sientes como el representante de tu país en Eurovisión:

“- Ricardo, de Portugal.

– Yaiza, de España.”

Bromas aparte, dar el salto a conocer un poquito de mundo me ha llevado a logros personales, y me acerca al estilo de vida que busco, llevando una vida sencilla, ciertamente minimalista.

A nivel de pertenencias, mi vida actual queda prácticamente recogida en dos maletas de viaje. No tengo tele, y es curioso, no la echo en falta. Perdía mucho tiempo “arreponchingada” como una ameba en el sillón pasando canales, ahora solo veo series y documentales de mi interés en el iPad. Así puedo dedicar más tiempo a hacer otras cosas. Ahora escribo y leo más, pinto, hago yoga o meditación. Aprendiendo a cocinar sin que salte la alarma antiincendios. Plantando y manteniendo plantas vivas (si ya me cuesta beber agua yo, ya ni te digo dar de beber a otro ser viviente), pero me encanta el toque que dan, aportan vitalidad al espacio donde vivo.

 

Encontré esta imagen recientemente por internet, bajo el título “Mi vida en una fotografía”. Me llamó mucho la atención. Si algún día tengo un dron, haré mi versión de esta foto.

Sigo siendo vegetariana convencida, y sigo leyendo etiquetas (que si la lista de aditivos potencialmente tóxicos era larga, ahora también hay que evitar el aceite de palma, que está hasta en la sopa, literalmente). Y además trato de ser más consciente de lo que como, e intento reducir los alimentos procesados y los procedentes de producción intensiva. (Tengo que escribir sobre este tema, me lo apunto).

Optando por lo ecológico cuando se puede y sustituyendo potingues convencionales por cosmética natural. Y sobretodo, lo más novedoso, aprendiendo a reducir el impacto ambiental a mi paso, zero waste o basura cero, ¿lo habían escuchado?

En definitiva, conociéndome mejor y viviendo en el presente.

Por otra parte, por cuestión de trabajo, me he tenido que mudar varias veces a ciudades distintas. Y entre cosa y cosa, he disfrutado de escapadas en coche a muchos lugares. En unos meses de vida cuasiseminómada, he podido pisar las calles de Leeds, Londres, Hereford, Gloucester, Cheltenham, Bristol, Oxford, Bath, Cottswolds, Weston-super-mare, Cardiff, Bournmouth, Birmingham, y seguimos en la ruta…

Ahora mismo escribo desde Glasgow, primera vez que estoy en Escocia. Mucho por aprender.

Seguiré contando.


Solo después de dar un paso fuera de tu zona de confort, empiezas a cambiar, crecer y transformarte.
 




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2 comentarios en “Cuaderno de bitácora 1

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