Murphy, te odio

Al menos puedo decir que lo hice.

Ahora que ya está la suerte echada, me asalta la curiosidad. ¿Qué pasará mañana? ¿Qué dirán de mí? ¿.Llegará mi nombre a ocupar unas breves líneas de la BBC? (Sin foto, espero).


Un nombre que va a ser para toda la vida debería ser escogido después de unos años, para que vaya acorde. Si hubiese sido así, a mí, que se me veía a la legua cómo acabaría siendo, me habrían llamado “Doña Despistes Pérez”.

– “No te dejas la cabeza atrás porque la tienes pegada…”.

Mil veces tuve que volver a casa a por algo que se me había olvidado. Soy esa chica que veías corriendo tras la guagua para que parase, y la que siempre llega tarde.

¿Qué le voy a hacer? Me va más lo de correr riesgos. Jugar con el tiempo y columpiarme un poco (mucho) con la hora. Porque ¿para qué salir 15 minutos antes si sé que con 5 a paso ligero/trote llego? Es que me mata la espera.

Soy Doña Despistes. Y además, lo sé y lo saben los que me conocen. Siempre voy distraída, con la cabeza en las nubes. Por eso mi idea de salir a trabajar al extranjero fue recibida con sorpresa y algo de miedo entre mis familiares y amigos.

– “No aguantarás ni dos meses…”

Suelo ignorar las advertencias de los demás. Vamos, que por el forro me las paso. La gente está acostumbrada a dramatizar y a veces se comportan como pájaros de mal agüero, sobrevolando con premoniciones chungas sobre el devenir de uno.

Si algo puede salir mal, saldrá mal.

Si hubiera escuchado todas las voces fatalistas ni siquiera estaría aquí. Porque sola, en el extranjero, otro idioma, buscarme y sacarme las castañas… Ahí había mucho que podía salir mal. Todo a favor de Murphy y su estúpida ley.

Como eso de hacerte con el “por-si-acaso kit” (manta, termo y comida) para trayectos en coche los días de nieve. Me río. Exagerados.

Pienso que si siempre esperas que la vida te vaya dando bofetadas a lo largo del camino, tienes la excusa perfecta para ser un cobarde conformista y quedarte bien arreponchingado* en tu perímetro de rutina asquerosamente controlada. Pero bueno, eso yo. Ya cada cual que haga lo que le salga con su vida.

Aquí los primeros meses fueron duros, pero ya estoy más que habituada a esto. Mi función en el trabajo es garantizar la calidad de los productos. Simple rutina. Entrar a los “chillers” (cámaras frigoríficas), comprobar temperatura, humedad, llevar el registro y chequear que todo esté correcto.

Hoy ha sido un día de los raros. Se ha suspendido la producción de hoy, pero alguien tiene que verificar que mañana los pedidos puedan salir en perfectas condiciones. Y ahí entro yo.

Así que aquí estoy, en el chiller número 3. Muerta de curiosidad por ver qué pasará mañana. Ojalá pudiera escoger el titular, algo así como: “Muere congelada una joven extranjera tras salir de su zona de confort y quedar encerrada en una nevera”.

Porque tristemente aquí no soy mucho más que eso. Qué asco. Te odio, Murphy.

Al menos voy a tratar de poner buena cara, que luego me recogen como al Nicholson en el Resplandor…


*Arreponchingado: posiblemente la palabra inventada (por y para mí) que más uso. Viene a ser estar en el sillón sin hacer nada más que respirar. Deriva del término “repanchingado”.

*** PD. Sé que no es Eddie Murphy el de la ley, pero casualmente el tipo que la formuló en 1949 también se llamaba Edward.

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10 comentarios en “Murphy, te odio

  1. Pues juraría que ya había escuchado esa expresión, así que no hago aspavientos por escucharla. 🙂

    Muy identificado con tus reflexiones. Hemos pasado por cosas muy parecidas, el escepticismo de los demás, el pa qué? El querer probarse. Hiciste bien y lo sabes. Después tendrás una visión privilegiada sobre los que nunca salieron de la isla.

    Abrígate en esos refrigeradores! Eres cuqui. Hacía tiempo que no te decía esto! 😀

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    • Me has hecho buscarlo, y, en efecto, mi querido Watson, en Cuaderno de Bitácora 1 nombro el término en cuestión. Si es que al final va a ser que eres muy fan mío. Pero fan, fan, de póster jajaj.

      Me encanta que me cuentes y entiendo que me entiendas, porque tú debiste vivir algo parecido. Gracias, Burdon. I know 😉.

      Me quiere sonar que la prota de esta historia llevaba una capa de algodón, cuatro térmicas y abrigo, pero en Cuquiland hace frío polar! (Hacía tiempo, sí. Una alegría inmensa tenerte de vuelta 😄).

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  2. ¡Que inspirador Yai! gracias por compartir tu experiencia 🙂 te felicito por arriesgarte, pues inspiras a otros a hacer lo mismo aunque no se vayan exactamente al extranjero. Besos y por favor abrígate, espero salgas mejor en la foto que el pobre Jack en el Resplandor XDD naa en serio, abrígate bien que los fríos por allá no son poquita cosa.
    No sabía que el de la ley de Murphy compartiera nombre también con el cómico, ironías de la vida. Besos.

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  3. Eres una valiente! Y los que no se atreven, intentan contagiar su miedo a los demás. De forma inconsciente y por tu bienestar, claro pero… mejor seguir tu propio corazón. Murphy va y viene por la zona cómoda también, te lo aseguro 😉 Así al menos vives más experiencias y creces. Un abrazo🌌

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