Colapso

Desde primera hora de la mañana la ha llevado al centro más cercano. Casi de la mano, dejando que andara a su ritmo pausado, enfermita como estaba. Pobre criatura, con solo ocho años de vida. De tener hermanos, probablemente sea la más canija. Tan flacucha y tan débil…

colapso

Mientras la dejamos sola cogiendo resuello, pues el camino hasta allí la ha dejado exhausta, aquel hombre viene conmigo a rellenar el papeleo. Le observo. Mínimamente afligido por la situación. Debe estar sobre los sesenta años, tiene muchas arrugas y el pelo alborotado, intuyo que por las prisas. Cuántas cosas habrá visto ya este señor… me pregunto.

De repente, alguien me llama con urgencia.

— Ha colapsado. – me dicen. Lo que me temía. Ha caído desmayada mientras esperaba su turno.

Cuando llego, la veo tendida en el suelo, todo el cuerpo agitándose, convulsionando, y todas sus extremidades estiradas y rígidas. Los ojos abiertos, en blanco.

Aquel hombre, con toda su sangre fría, quiere ponerla en pie, y se empeña en que está bien, que no le pasa nada malo.

— Solo se dio un golpe viniendo hacia aquí. En el semáforo di un frenazo…, ya sabe… – me suelta. Y le sujeta la cabeza para intentar que se levante del suelo.

Yo, presenciando la lamentable escena, intento detenerle.

— DÉJELA. ¡Pare, porfavor! .- Es la primera vez que me han visto gritar.

El señor que no me escucha. Impotente, salgo corriendo en dirección a la recepción, donde unos momentos antes estábamos con los absurdos protocolos de papeleo. Datos sobre papeles. Solo un montón de números agrupados.

En dos frases pongo al compañero de recepción en situación. Sale conmigo enseguida. Sé lo que hay que hacer.

Cuando presencia el percal, él también lo sabe. Le miro. Le doy la orden en silencio.

— ¿La pongo en la línea? – me pregunta, serenamente.

— No.

No rechista. Le dispara dos tiros en la cabeza. La desangra y esta se agita de nuevo violentamente, pataleando, esta vez, por la vida que se le escapa.

Unos minutos después, otra llegada. Un camión de dos pisos espera su turno en la fila.


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_Llaysha_

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2 comentarios en “Colapso

    • Escribo de la misma manera que cocino. Añado ficción, realidad y otros ingredientes a la sartén, pero las cantidades son “a ojo”, no quieras saber cuánto puse de cada, ni yo lo sé. 😉

      Muchas gracias, Juan, por pasarte y por comentarme este relato. Dudé si publicarlo por ser demasiado duro…

      Un saludo, compañero 🍀.

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