Cómo acabé durmiendo con gusanos

Cómo se llega a dormir con gusanos es una cuestión que no pensé que tendría que responder tras mi viaje a Gambia. Pues bien, no sé cómo, pero así fue, ¡y en la primera noche!

Río Gambia desde el aire.

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El mal de Nicanor

Es una enfermedad de difícil diagnóstico y con cierta tendencia a la cronicidad. Ándate con ojo. Mi gran amigo Nicanor la tiene y no lo sabe.

Él siempre fue amigo de estar con gente, y gustaba de ser anfitrión en cualquier ocasión. Organizaba periódicamente fiestas en su casa y solía cocinar buenos platos para todos los presentes, incluida yo, aceptando de buena gana mi decisión tomada de no comer carne.


Se encargaba de recrear un marco ideal de buen rollo donde todos nos reuníamos para tomar algo juntos y bailar. Además, siempre en su afán por conocer gente nueva, invitaba a nuevos compañeros, o amigos de amigos. Así, más o menos, aparecí yo, un poco porque sí, y desde entonces, ya llevamos más de diez años de bonita amistad.


Bien, habiéndolo contextualizado un poco, hacía ya bastante tiempo de la última, y yo, en mi autoexilio, vivía ajena al mal que le aquejaba. Si hubiese estado más atenta, al menos lo habría visto venir. Aunque, a decir verdad, algún síntoma leve había notado en anteriores ocasiones, pero no quise darle mayor importancia y ahora pasa lo que pasa, cargamos con peores consecuencias.

A ver, me explico. Últimamente tenía Nicanor los ojos rojos, puede que por cierto cansancio acumulado. Y bajo una fina capa de enorme entusiasmo o hiperactividad, se hallaba una irritabilidad latente, pero bastante constante, que le hervía la sangre sin motivo alguno, o eso nos parecía a los demás.


Y eso se manifestó claramente la última vez que lo vi. Por querer plasmar el momento, sacaba vídeos y fotos todo el tiempo. Y todo era muy agradable hasta que comprobaba en su galería que la foto no era como deseaba.


Ahí se hizo evidente. El pequeño grupo de amigos vimos cómo se acercaba a un estado medio catatónico. Apenas escuchaba ahora te miraba con la mirada perdida, ahora volvía a la pantalla de su móvil.


Entonces presencié la conversión. Nicanor se transformó en Nicaso (o Niputo, lo que mejor te suene). Porque ni-caso que nos hizo. Se enfrascó de más en lo que quiera que tenía entre manos con el mundo que se le abría tras la pantalla del móvil.


Y así pasó la noche entera. Por cada 10 minutos que se mantenía siendo él mismo, el Nicanor dicharachero, venían otros tantos en los que le perdíamos. Porque se alejaba para sacar fotos de su alrededor, alguna autofoto (selfie), con alguna excepción en la que nos decía: “Sácame una foto con esto”. Y súmale otro cuarto de hora más de editar y subir esas fotos a las redes y quedarse por allá un rato.


Quizás esté exagerando, pero encuentro excesivo subir 20 fotos en unas horas a tu mundo virtual cuando en la vida real todo se reducía a propiciar un momento profoto para proclamar a los cuatro vientos lo de putísima madre que se lo estaba pasando.


Really?

Y entonces me vi fuera. Muy fuera. En el extrarradio, más o menos.

Y por dos cosas.

Lo primero es que no entendía nada. Había ido por insistencia de todos ellos, porque ni cuerpo tenía para estar de parranda. Pero fui. Y me sentí a años luz de toda aquella onda ridícula y sin sentido.


Y lo segundo. Yo, que llevo casi 3 años viviendo en el extranjero, extrapolo experiencias y me doy cuenta de que apenas tengo fotos o vídeos de todo lo vivido en Reino Unido. Pobre de mí.

¿Significa eso que no VIVÍ a tope, que no lo saboreé? ¿Solo porque nadie sabe todos los lugares que vi o los que pisé? Repito: ¿¿En serio?? Parece que si no lo publicas en forma de foto o vídeo poco más o menos se puede decir que nunca sucedió.


Y se me vino el mundo encima. Echaba de menos al Nicanor de siempre. Ahora mutado en un ente irritable perdido en algún sitio al que no llego, donde quizás trate de escapar de una realidad que le resulta insuficiente.


Y me dio una profunda pena, porque creo que, aunque pueda parecer que así él lo pasa bien (lo cual realmente dudo, si su fin último es conseguir una experiencia más, traducible en fotos para su escaparate particular), lo cierto es que se pierde parte de lo real, el disfrute de las personas y del momento sin más. El gusto de escuchar a tus amigos y de verles el careto en 3D.


Y no estoy haciendo crítica de esa foto pose ocasional (ese postureo nivel 1 lo hemos pasado todos). No está mal tener alguna fotillo modélica, claro que no. Pero si cada actividad que haces se ha de traducir en un formato publicado para que el resto del mundo vea lo súper chachi que es tu vida… ¡Ay, no! Párate, mundo, que yo me bajo aquí.


Y reconozco que tiene su parte adorable querer compartir cachitos de tu vida con aquellos que están lejos, pero hay triquiñuelas que se esconden en esa fachada que decoramos. (¿Viste? Me meto en el saco). Un compartir según qué cosas para demostrar algo a no sé ni quién.

Querer aparentar, un sentimiento que está vacío, porque no hay realidad detrás de eso. Ya puestos a compartir, mostremos también algo natural. Y no esa parafernalia idónea de píxeles que carece de magia real, de esa cosa curiosa que tienen las fotos improvisadas o robadas en un instante determinado.


Ejemplo de fotucha robada. Yo, en mi último cumple, hablando de cosas irrelevantes probablemente.


Y aquí la GRAN DUDA:

¿Cómo saber si el postureo me invade?

No lo tengo claro.

De momento, de esta última reunión con mis amigos, no tengo ni una foto o vídeo con mi móvil. Podría haber sacado, es verdad, pero estaba conversando, escuchando lo que me contaban, y actualizándonos con las novedades. Que pa’ eso salí yo, vamos.



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_Llaysha_

La huida

Una huida es fuga, evasión, escapada, abandono, liberación, éxodo, ausencia, partida, y también derrota, retirada.


Un día te hartas de la rutina, del eterno día de la marmota. Miras al cielo y te preguntas qué tan distinto puede ser ese azul desde otros puntos del planeta.

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El bosque

Frenó el coche bruscamente a un lado del camino. Salvo algún vecino nuevo con ánimo de explorador, o los ciclistas que cada vez se encontraban más a menudo invadiendo las carreteras, pocos conocían aquel lugar.

Imagen de pixabay

Estaba algo apartado y oculto, en un camino sin asfaltar y sin iluminar, en un lateral de una colina, y para llegar a él había que atravesar un bosque. Pero no era así para Antonio, que había vivido toda la vida allí y había visto su crecimiento con sus propios ojos. Conocía cada recoveco de las carreteras que habían ido extendiéndose como ramas en el terreno.

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La taza de Osmio

Se levantó con la sensación de no haber tenido un sueño muy reparador. Había noches en las que dormir en camas ajenas se le hacía raro. Otras veces dormía con total sosiego, pero aquella había sido una de las menos cómodas. Llevaba dos noches durmiendo en aquel sitio, en aquella cama que no era la suya. Una cama enorme en medio de una habitación amplia y llena de reflejos. Un armario cubierto de espejos ocupa toda la pared del fondo, un mueble de tal anchura que podría esconder varias personas tras las puertas correderas… Y al otro lado de la habitación, justo frente al armario, un tocador sencillo con una simple mesa de cristal y unas luces en lo alto del espejo.

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Las cuerdas que no(s) atan

¡SALTA!

Es casi lo único que se oía. Por encima de los otros valientes de edad variable y con más o menos fobia al ridículo y a su propia integridad física.

— ¡SALTA! — escuchaba yo.

Y es que en un parque de camas elásticas y colchonetas y demás parafernalias con superficies para no abrirte el cráneo al caer, pues es lo que tiene. Saltar es lo mínimo que se espera.

saltar

Vale. La foto no es mía.

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Historia contra el olvido

A mi edad, solo lamento el silencio aplastante del paso de los años y las huellas borradas del pasado. He comprendido, con gran pesar, que la historia de las personas corrientes no se registra. No hay diario posible donde queden grabadas tantas vidas. Su paso por la tierra no supone más que granitos de arena esparcidos por el viento. Por eso me esfuerzo en ahondar profundamente en mi recuerdo. Si acaso lo escribiera más inocuo y liviano para el lector, perciba mi nostalgia y mi ardua tarea en conectar correctamente los datos en orden cronológico por encima de centrarme en el dolor y la muerte. Y como no puede ser de otra forma, cuando se rememora sobre un hecho fehaciente y, a la vez, brutal, escribo como deber hacia aquellos que ya no están. Aquí cuento parte, tal y como la recuerdo, de la historia de mi familia.

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Lo que trae la navidad

bola arbol navidad

La decoración navideña en casa es bastante más variopinta que esta sencilla bola roja, pero como no pasaré las navidades por Las Palmas, pues no puedo traer una foto real. Pero se hacen una idea, ¿no?

En esta época de oír decir “Felices fiestas” a todas horas, por algún motivo, a mi cabeza llegan mil cosas luminosas, coloridas y sabrosas.

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Kits de salvamento o nutrición para casi vegetarianos

Agolpados están los minados soldados. Sentados a los lados del camino.

De repente y sin aviso se rompe la evolución cíclica de los días, rutina empobrecida y gris que hasta ahora no auguraba nada bueno para aquella, su patria.

¡Mira! – dice uno, señalando al cielo, con la boca abierta.

Habían comenzado a caer lentamente del cielo pequeños paquetitos de diversos colores.

Admirados, los hombres se levantaron para cogerlos en el aire.

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Sucesos

Entra a la cafetería de la esquina a las 7:30, como de costumbre. Es el local de todas las mañanas, el más cercano a la oficina, desde hace veinte años. Saluda a Paco, el dueño, que está poniendo la cafetera, y se sienta en la mesita de siempre, al fondo, junto a la ventana. Cinco minutos después, ya dando sorbos al café solo, se encuentra ojeando el periódico del día.

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La habilidad de Mario y la chica de la oficina

Mario tiene unos kilitos de los que dicen que están de más y empieza a tener una carencia de pelo notoria a sus 36 que no se molesta en disimular. Se levanta todos los días a las 6, y una vez vestido, a falta de los pies, abre el segundo cajón de la mesilla de noche, y escoge, sin mirar, dos calcetines sueltos. La licencia que se permite para ponerse un calcetín aleatorio en cada pie, es la concesión sistemática que está dispuesto a dejar al azar, como si de esa forma, los imprevistos que se pudiera encontrar el resto del día fueran menos en número, y en caso de darse, más llevaderos.

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Agosto 2089

Se forma cola desde las 8:00 que abre el recinto. Los siguientes en entrar, un padre con su hijo. El pequeño, inquieto, espera ansioso el espectáculo, apretando con fuerza la mano de su padre y recolocándose la goma de la máscara, que le va dejando un surco rosado en cada moflete.

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Evoluciones y cosas kármicas

Y un día, sin saber cómo, todo se recoloca.

Miras atrás y no te reconoces en el inicio del camino. Mil cosas que ocupaban tu mente hace meses o años ahora no son nada.

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Aprender a bailar

Siempre desprecié el baile. No es que no lo vea hermoso como arte, que lo es, y lo sé. Soy capaz de apreciar la gracia de los movimientos que van al ritmo de la música. La agilidad, el encanto, la coordinación para clavar un paso en el momento justo, con precisión y fuerza. La belleza que hay en ello, el magnetismo que despierta ver a alguien dejándose llevar y moviéndose al son de la melodía. Y respeto el trabajo bien hecho que hay detrás, las múltiples horas de ensayo que se requieren para ganar esa maestría.

bailar

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La novela

Dos niñas encontraron el libro una tarde bajo un árbol. Se lo intercambiaron durante un tiempo para irlo leyendo simultáneamente, pero se aburrieron en algún punto entre el capítulo dos y el tres. “Mejor jugamos” – dijeron.

Y lo dejaron en la biblioteca de la escuela.

novela

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Colapso

Desde primera hora de la mañana la ha llevado al centro más cercano. Casi de la mano, dejando que andara a su ritmo pausado, enfermita como estaba. Pobre criatura, con solo ocho años de vida. De tener hermanos, probablemente sea la más canija. Tan flacucha y tan débil…

colapso

Mientras la dejamos sola cogiendo resuello, pues el camino hasta allí la ha dejado exhausta, aquel hombre viene conmigo a rellenar el papeleo. Le observo. Mínimamente afligido por la situación. Debe estar sobre los sesenta años, tiene muchas arrugas y el pelo alborotado, intuyo que por las prisas. Cuántas cosas habrá visto ya este señor… me pregunto.

De repente, alguien me llama con urgencia.

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El Ecuador

Hoy, 21 de Junio del 2018, ha llegado el ecuador de nuestra existencia conjunta.

Media vida contigo en ella. Otra media deambulando. Tratando de aprender a seguir.

Y lo hicimos. Como pudimos.

ecuador

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El ruido

Día nublado, pero cálido.

Está bajando.

La observo a unos metros de distancia. Se escucha el crujir fuerte de su llegada al chocar y colarse entre las piedras.

Mi mirada se fija donde siente el ruido. Contemplo la guerra que se vive en la orilla.

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Reencuentro

Me cuenta el diccionario que hay tres acepciones de la palabra “reencuentro”:

1. Acción y efecto de reencontrar.

2. Encuentro de dos cosas que chocan una con otra.

3. Choque de tropas enemigas en corto número, que mutuamente se buscan y se encuentran.

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Tu voto lo es todo y casualidades

Vengo de pasar unos días por Dublín, pero como este no es un blog de viajes, y además solo podría recomendarles sitios donde NO comer, prefiero contarles lo que se cuece por allí…

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Lina

Lina2

Lina no lloró el día que murió su madre.

Tampoco el día que se escapó su conejito Mimo. Era una niña en ocasiones muy introvertida, y en otras podía ser muy curiosa y habladora. Su padre entendía y amaba su forma de ser. Salvo su ligera inexpresividad, era una niña encantadora. Sus notas eran buenas, incluso excelentes en algunas materias, y aunque no tenía muchos amigos, se relacionaba sin dificultad.

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Murphy, te odio

Eddie Murphy

Eddie Murphy, con cara sospechosa

Al menos puedo decir que lo hice.

Ahora que ya está la suerte echada, me asalta la curiosidad. ¿Qué pasará mañana? ¿Qué dirán de mí? ¿.Llegará mi nombre a ocupar unas breves líneas de la BBC? (Sin foto, espero).


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Tomb Writer.

Les comparto esta entrada magistral, y además, elaborada en tiempo récord, bajo una petición mía para Israel, del blog “El destrío”, con motivo de la reciente apertura de su otro blog “Historias a medida”, donde acepta todo tipo de peticiones. Tú aportas una idea y él te dedica unas palabras (se curra un relato) sobre ello.

¿Mi petición? Que escribiera sobre una joven escritora que tiene miedo a todo.

He aquí su brillante respuesta en forma de relato. Que lo disfruten 🙂

Tomb Writer.

https://historiasamedida.wordpress.com/2018/03/19/tomb-writer/
— Leer en historiasamedida.wordpress.com/2018/03/19/tomb-writer/

PD. ¡Gracias, Israel! Te agradezco el relato y las palabras de ánimo para la Tomb Writer 😊. Además, te superas en calidad y en velocidad a la hora de atender pedidos. ¡Ni en la charcutería te atienden con tanta eficiencia!

Un saludo, compañero.


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_Llaysha_

Paseo a un pretérito cercano

Sin darme casi cuenta, en los días pasados, mi agenda mental se había llenado de tareas que nada tenían que ver con la imagen idílica que venía asociando desde un principio a mi estancia aquí. Me habían hablado de excursiones por el campo, paseos por los barrancos, ratos de playa, pero así estaban las cosas. Un inusual temporal ha arremetido contra la isla toda la semana, se han llenado charcos y presas, y se han empañado los cristales de lluvia. Quedando toda actividad exterior suspendida o aplazada hasta que amaine la tormenta.

bola con reflejo en nieve

La imagen no es mía. Pixabay me la presta

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La noticia

Ya se habían ido casi todos de la oficina. Una planta entera dividida en módulos, separando decenas de escritorios y oficinas con puertas. Apenas quedaba una luz tenue, blanca y fría, en los pasillos. Ya no se oía el ruido de pisadas, ni el bullicio de los trabajadores, y sus ordenadores e impresoras funcionando.

Solo quedaba el sonido de las teclas y la luz amarilla de una lámpara en una oficina.

— ¿Hoy también te quedas, Sofía? – dijo Ágata, desde la puerta del despacho, despacio, masticando cada palabra.

— Sí, solo quiero terminar esto… – contestó Sofía, esquiva, sin apenas levantar la mirada de la pantalla de su ordenador.

Ágata la miró un momento. La recién nombrada directora del periódico era reconocida por todos en cuanto a elegancia y buen vestir. Tener el pelo tan desarreglado era algo inusual en ella. Llevaba días quedándose hasta tarde.

“Quizás los rumores sean ciertos…”

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Liebster Awards + Regalo

GRACIASRaquel, por nominarme en esta dinámica loca de preguntas, los Liebster Awards (reglas aquí), porque así me das la oportunidad de soltar disparates en un marco personal.

Liebster award

Insignia de los Liebster award, rosa y floriada

Objetivo

La llegada de un nuevo año marca, mientras se aproxima, la cercanía de lo que queremos entender como un abismo. Un vacío. Como una libreta en blanco, preparada para ser escrita. Un cambio de calendario que vemos como un final y un principio de algo.

El pasado año ha sido oscuridad e incertidumbre. Tormentas y huracanes. Aires fuertes y sombríos que despeinan y tumban. Que te quiebran las piernas y el ánimo.
Pero entre los días lluviosos y grises, se coló un hilo de esperanza.

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Patataaa*

En una de esas situaciones cotidianas, sin hacer nada reseñable, me decidí a sacar unas fotos.

Estábamos madre e hijas preparándonos para sacarnos la foto en un momento del día especialmente luminoso, o quizás fue por la estancia.

En ese momento, en mi dispositivo, encontré un vídeo de hace tanto tiempo que ni recuerdo. Vídeo editable de una forma muy peculiar.

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No estás en la lista

Una de listas o exclusiones simbólicas.

gaviotas separadas

Las gaviotas en plan elitista


Lo debí ver venir. Si ya me pasó aquella vez lo mismito.

Acudía por primera vez. Nerviosismo a flor de piel.

Me recojo el pelo en una trenza alta. Me pongo mis zapatos nuevos y mi blusa favorita. Todo bien. ¿Qué puede salir mal? Le digo a la niña del espejo, y esta me devuelve una sonrisa coqueta.

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Balance del año (Recordando)

Les (y me) recupero esta entrada para un momento de reflexión conjunto para despedirnos del 2017.

Balance del año

PD. Prometo que en el 2018 vienen muchas historias y cuentos. Quédense por aquí cerca, que si no, me da frío.

Les apapacho desde aquí con cariño infinito,

Yai

Chica bengala

Yo, como Homer Simpson, voy donde las luces…


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_Llaysha_

La última vez

Esta es la última vez. – se dijo al despertar mientras miraba el techo unos minutos resistiéndose a enfrentarse al mundo.

Como si su cama fuera su trinchera. Como si solo poner un pie en el suelo fuera a revivir todo de nuevo.

Lo salvaje.

Las luces borrosas en la noche.

La demencia.

Era muy temprano aún, con la luz todavía apagada de la mañana, dejando su habitación en una semioscuridad que dejaba entrever lo que parecía un nido. La guarida de alguien fuera de sus cabales.

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Las tres meigas. Capítulo 3

Capítulo 3. La meiga grande

La meiga grande es la mayor de las tres que componen el pequeño aquelarre.

Hechicera de alma vieja y cuerpo juvenil.

Es más fuerte de lo que pudiera parecer con su delgado cuerpo. Y hasta los árboles más altos temen su furia.

Cabeza en constante funcionamiento, siempre cavilando a la luz de la luna.

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Las tres meigas. Capítulo 2

Capítulo 2. La meiga nueva

La meiga nueva es la más joven de las tres hermanas.

Desconoce cuál es su poder, por lo que va investigando, probando de aquí y de allá.
Va con las manos llenas de tinta y los pies descalzos. Pelo enredado, cubierto de hojas.

Día a día recorre distintos caminos. Y pinta y escribe sobre lo que ve y siente.

Se empapa de naturaleza siempre que puede, se pierde en los ojos de los seres con los que se cruza, y disfruta de los baños de sol y mar más que de ninguna otra cosa.

Además, le fascinan las estrellas y se duerme pensando en las vidas paralelas que se suceden allá arriba simultáneamente.

meiga nueva chica bruja

La meiga nueva

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Las tres meigas. Capítulo 1.

Capítulo 1. La meiga chica

La meiga chica es una hechicera y su poder es controlar el tiempo.

Se despierta y al abrir los ojos, con su particular parpadeo, ella para el tiempo.

Así, a las 24 del día, ella va sumando horas, jamás en números impares. Pares, siempre pares.

Manías de meigas.

Se prepara en un plis y se apresura para llegar a tiempo al río.

Allí, con una hoja se hace una barca y va río abajo, con un zurroncito bien sujeto, pegado al pecho.

Curiosa como gato, pequeña como hada, va atenta a todo, observando.

Atenta a los murmullos de los árboles, al vuelo de una mosca. A todo presta atención, no se le escapa nada con sus redondos ojillos marrones, viendo pasar el bosque y sus habitantes hasta llegar a su destino.

meiga chica bruja

La meiga chica

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Pimientos no, gracias

Día de perder seguidores, como diría el grupo cómico canario Abubukaka.

En su caso, es cuando van a hacer un chiste que consideran menos bueno en Facebook, y en mi caso, cuando voy a tocar un tema que puede abrir alguna brecha. Esperemos que no, trataré de hacerme entender y que haya un diálogo sano, ¿vale?

Esta va a ser una entrada de desahogo, con la que quizás, algunos de ustedes se sentirán identificados.

Sitúense. Un momento cualquiera del día, imaginemos un sábado. Salir a cenar con los amigos.

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He visto

Nací hace mucho en lo más alto de la montaña.

En un sitio privilegiado, desde donde he podido ver muchas cosas.

He visto pueblos nacer de la nada, y a su vez, a éstos convertirse en ciudades, con sus complicadas estructuras y sus luces.

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Buscando un buzón

Buscando un buzón, al salir del trabajo, muy de casualidad, me encontré con esta cabina de teléfono, normal y corriente, solo que llena de libros. No pude evitar echarle una foto. Ya lo había visto antes en otros sitios, (¿y ustedes?).

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Somos lo que pasa

Un día dejó de haber un motivo que me hiciera levantarme, así que me senté a ver pasar.

Pasaba la brisa, la gente, el ruido de los coches, animales con forma de nubes.

Pasaba todo.

Y pasaba nada.

Tiempo de vidas paralelas. Conversaciones que no llegaron. Situaciones que jamás se dieron. De aquel entonces tengo una pila de negativos que nunca revelé. Marcos rotos sin fotografías. Invitaciones a eventos a los que no acudí.

Entretanto, yo esperaba, pacientemente sentada, que algo trascendental me diera en el hocico. Algo repentino, con luz de rayo y ruido de trueno. Que hiciera un chasquido al llegar. Algo grande. Algo que no llegaba.

Y nada pasaba. Y nada pasó. Salvo tiempo a borbotones, inundando casas.

Y me vi un día con tal maraña en la cabeza, que eché a andar.

Y seguí andando.

Y de tanto que vi, aprendí algo.


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Por qué sufrimos

El dolor es inevitable, pero el sufrimiento es opcional. – Buda.

Ustedes me dirán si comparten esta afirmación.

Y es que hace un tiempo encontré las razones del sufrimiento según el budismo, y son las siguientes:

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Tu día

Hoy hace 28 años que llegaste a este mundo. Y quién te lo iba a decir, ahora lo recorres en coche de a poquitos.

Lo hiciste pisando firme. No das un paso en falso, siempre sabiendo bien hacia dónde vas y lo que quieres.

Marcas tu camino sin importarte las segundas opiniones.

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Las sombras

Te sientas en la silla de la cocina con un libro en la mano. Lo abres, lo pones en la mesa y empiezas a leer. Te sientas justo con el ventanal delante, y toda la claridad de la tarde ilumina las páginas. Las hojas del ventanal están cerradas, así que el poco sonido que llega desde afuera está atenuado.

Ellos están allí, rodeando la casa. Pasan caminando despacio, en silencio, sin levantar la mirada. Aún no te han visto. Son sombras que van y vienen sin horario predeterminado. Pero no te incomodan. O al menos, no siempre. Su paso aleatorio junto al ventanal no oscurece las páginas del libro, así que sigues con la mirada la historia que estás leyendo, y solo a veces, si miras de reojo, les ves de espaldas alejarse. Intentas estar atenta a lo que tienes delante, pero a veces te distraes, y te quedas absorta mirándolos pasar. Cuidándote siempre de no mirarles directamente a la cara. No quieres que pase lo de aquella mañana.

Sombras personas

Sombras acechando

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Zero waste o basura cero

Recicla. Utiliza el transporte público. No malgastes el agua. Apaga la luz. Eso nos dijeron, ¿no? Que teníamos que hacer nuestra parte. Hasta ahí es suficiente. O eso nos vendieron. ¿Pero qué pasa con la basura?

zero waste plastico en playa

Actualmente, se han detectado 5 islas de plástico en el mar

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El hilo rojo de las rosas (Parte 2)

Continuación de “El hilo rojo de las rosas” (Parte 1):

-¿Y qué hay de nosotras? ¿Tenemos un hilo rojo también?– dijo Rosa.

-¿Cómo vamos a tener nosotras un hilo rojo? Esos son cosas de los “sin raíz”. ¿Verdad, Mamá Coigüe?– dijo Flor.

Tras un largo silencio, respondió Mamá Coigüe, mientras se desperezaba agitando sus largas ramas.

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El hilo rojo de las rosas (Parte 1)

Era una de esas tardes con cielo despejado, la tregua de un día especialmente caluroso de verano, con el sol ya cayendo, que va tiñendo el paisaje de una luz amarilla cada vez más anaranjada. Se acicalaban los cisnes junto al río, pasaba una mamá pato con sus crías, y corría una ligera brisa, mientras sentadas en la hierba junto al río, conversaban dos amigas.

– No sé porqué siempre escojo tan mal. Pensaba que estábamos hechos el uno para el otro…

– Bueno Luci, a lo mejor esto es solo una riña y mañana se arregla todo – dijo Claudia, tendiéndole un pañuelo a su amiga.

– ¿Tú crees? – le contestó Lucía con cierta desgana, secándose las lágrimas que se le escaparon rodando por las mejillas.

– Lo que tiene que ser, será. Está todo escrito. Mi madre una vez me contó una leyenda… ¿Conoces la historia del hilo rojo del destino?

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Solsticio de verano

Una fecha. Un día en rojo en el calendario. Cambio de estación. Algo acaba. Casi todo cambia. Y lo que llega.

Oleadas inesperadas de calor, sofocos, angustia. Variables como el viento. Es subir cuesta arriba sin aire en los pulmones, llegar a un sitio a coger aire donde el paisaje que tienes delante no te quita el pálpito fuerte que te sale del pecho. Palabras inconexas, otras muchas que quedaron guardadas. Días de viento, de tormenta. Y días de calma.


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Mono con platillos

Se cuelan silenciosos. Esos extraños vestidos de conocidos. No los conocidos a los que saludas en el supermercado de la esquina, o a la señora del quinto. Hablemos ahora de los que vemos de seguido, casi a diario. Esos compañeros de escuela, de universidad, o de trabajo. Especialmente ellos, porque su repetida presencia provocará un efecto en ti, y viceversa. Es inevitable, provocamos un efecto en personas solo compartiendo el entorno. Para bien, o para mal.

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La loca del mar

Cuando la conocí estaba triste casi siempre.

Ensimismada, encerrada en su cabeza.

Mirada esquiva. Pantalones desgastados. Poco que decir.

Pero tenía algo que te atrapaba, no sé qué era.

Recogida en las formas, tenía una voz melódica.

Tenía algo.

Le faltaba algo.

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Plantando una semilla

Planta una semilla.

Hazle su hueco en la tierra y utiliza buen sustrato. Que no le falte de nada. Riégala con cuidado, de a poquitos, y en poco tiempo verás brotar las primeras hojas. Al principio, el primer tallo aparece muy endeble, pero sale con fuerza de la tierra, quiere crecer.

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Balance del año

Y enmarcados como estamos en este espíritu de autocrítica y análisis de acontecimientos marcado por el calendario, me pareció propicio compartir con ustedes esta reflexión que llegó a mis manos.

Espero que les guste.

Balance piedras en equilibrio

Piedras en equilibrio. Nuestra vida y el camino andado puesto en balance.

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El tiempo y eso suyo

Qué bonito debía ser.

Cuando dos enamorados se separaban y esperar y confiar en que cada viernes el cartero suba la cuesta con una carta para recibir buenas nuevas. Y así recordarse o irse olvidando. O cuando una despedida significaba parar el reloj aquí y encenderlo allá.

Cuando su paso era lento.

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Pies y barro

Y tú con tus pies desnudos llenos de barro. Completamente cubiertos. Barro húmedo reciente y barro seco debajo que no deja ver el verdadero color de tu piel. El barro húmedo te cubre con capas de más tierra, que le hacen a tus pies pesar. Y tus pies están tan fríos y tan inmóviles que los sientes inertes. Ya no recuerdas dónde metiste los pies por último para tenerlos tan sucios.

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Ella

Ella es especial.

De esencia única.

Y grande de espíritu.

Siempre jugó en otra liga, la de los seres extraordinarios.

Ella está por encima de modas, de envidias y de riñas.

Porque es íntegra, y le sobran los adornos de cualquier tipo.

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It’s a kind of magic 

“La magia del orden”, de Marie Kondo.

Libro sencillo de leer y con una idea básica. La autora nos plantea una forma diferente de enfocar la limpieza general, poniendo en orden nuestras cosas … Y al parecer, de paso nuestra vida.

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Y tú ¿cómo lo ves?

Toca una de juego.

Solo necesito que prestes atención a lo que te voy contando. Te voy a ir haciendo preguntas a medida que avancemos.

Ponte en situación y trata de imaginar qué harías.

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Majo y limpio

Tengo una extraña fijación por el orden, por ir más allá, por desarrollarme como persona y a su vez, por los cambios, por los grandes cambios de ciclo, y también por las minucias, esos cambios a priori insignificantes que para mí no lo son tanto, el color de pelo, los zapatos, y un infinito etcétera.

señal cambios adelante, changes ahead

Changes ahead (cambios más adelante). La salsa de la vida, los cambios.

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Llegan las Sencichic

Es posible que ya lo hayan notado. Que se hayan fijado en ella al ir por la calle. Anda despeinada y sonriente. Una chica así como muy resuelta y segura de sí misma.

Chica sonriente

Una chica natural, muy mona ella.

Pues cada vez verán más. Les pongo en contexto. El canon de belleza está cambiando. Ahora se lleva lo natural, y menos mal. Al igual que ya no se estila el típico chico de gimnasio estilo Action Man, pues lo mismo está pasando con las chicas. Así que … EN EXCLUSIVA, de los creadores del “fofisano“, les anuncio, a bombo y platillo, la llegada de las “SENCICHIC“*.

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El principicidio

Principe sapo de cuento

El sapito de cuento, con su minicorona y todo.

El sapito de cuento, con su minicorona y todo.

Don Julio, como le gusta que le llamen, conserva su mente lúcida, aunque no tanto su cuerpo.– Llámeme Don Julio, uno no deja de ser un señor por ir en pañales.– dice siempre con una sonrisa.

Siempre se muestra muy amable con todos, y aunque a sus 76 años su estado de salud no es el que quisiera, sigue siendo una persona muy alegre. Tiene dos hijos, que le visitan cada sábado con sus nietos.

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Mi pensadero

Me estoy instalando en mi nueva casa. Se empieza a parecer a mi casa ideal. Un pequeño habitáculo donde poder tener mis bártulos a mi manera. Lo primero será abrir bien las ventanas, que entre mucha luz y mucho aire. Me va a llevar tiempo, pero voy a ponerme manos a la obra y voy a pintar las paredes de colores. Y si tengo sofá, será de los grandes y cómodos, no un sofá del tipo “bonito-pero-inaguantable-más-de-media-hora”, y con muchos, muchos cojines.

home

La guitarra sería para decorar, pero el resto se parece a mi pensadero =)

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Se ha ido

Puerta entreabierta

Abrir una puerta e irse, sin más.

– ¿La del pelo largo dice? Yo no sé, no puedo decirte porque nada más que la conocía de hola y adiós. Siempre iba con libros, se la veía estudiosa sí… pero ella no se quedó bien después de lo de la familia ¿sabe? Ya casi no se les veía salir juntos de la casa. Yo creo que andaba metida en algo la pobre. – dijo la vecina del segundo.

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Y llegó

Con la tele de fondo, en concreto es un programa de debate político. Yo en pijama en el salón, con el portátil delante, un sábado noche. ¿Y qué estoy haciendo? Pues afrontando un momento que ha tardado en llegar un poco, para qué engañarnos, ha tardado unos añitos de más, pero no pasa nada, todo llega.

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Challenge accepted

Barney Stinson CHALLENGE ACCEPTED

Challenge accepted, desafío aceptado, típica frase de Barney Stinson, posiblemente el mejor personaje de Cómo conocí a vuestra madre (How I met your mother)

Hoy voy a superarme. Que vale, no será un reto nivel irme a un destino selvático sin agua, sin comida y sin ropa a tratar de sobrevivir durante 21 días estilo Naked and Afraid (Aventuras en pelotas), pero para mí bien lo vale. Les cuento.

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Tengo miedo

Chica deprimida

Miedos que paralizan…

Miedos que paralizan…

Llevo un par de días soñando contigo.

Que estás aquí, que hablamos. Como si nunca te hubieras ido.

Me es difícil al despertar, porque tengo miedo, miedo de que pase el tiempo y ya no te sueñe.

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Visión fragmentada

Hoy de camino al trabajo los he contado, siete personas que destacan. Ando muy rápido, pero incluso así les he visto, casi todos en el mismo sitio que los vi ayer. Parecen estáticos, como parte del entorno en una ciudad grande, y no parece que tengan prisa. Me pregunto en qué consistirá su día a día, aunque mi curiosidad no me inclina a preguntarles directamente.

Gente caminando por la ciudad

Esos trayectos diarios que hacemos sin apenas poner atención en lo que nos rodea…

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Propósitos del año nuevo en pleno Abril

Bueno bueno bueno, ya me apetecía hablar un poco de mí, y leer un post me ha animado a reflejarlo en una entrada nueva.

lista de cosas por hacer

La procastinación como deporte.

Cada 1 de Enero lo vemos como una nueva oportunidad, nos sirve de excusa para darnos un borrón y cuenta nueva para dejar atrás los errores y las malas costumbres, para ser mejores personas y lograr objetivos que nunca antes logramos, o al menos eso intentamos.

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Tréboles verdes

Todo lo que empieza, más tarde o más temprano, acaba por terminar. En el fondo lo sabemos, nada es para siempre.

treboles tres hojas

Tréboles, uno de esos símbolos de suerte y buenos deseos.

La vida son los cambios, aun cuando pretendemos que todo siga igual. Es irrefrenable, con sus momentos buenos y no tan buenos, todo es temporal. Y lo mismo sucede con quienes los viven con nosotros. Los familiares, los amigos, todas esas personas que conoceremos en nuestra vida, unos pasarán sin apenas fijarnos, y otros van a dejar su marca en nosotros.

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Pa’ las pintas

Me parece que he encontrado el lugar perfecto para decirlo sin morir en el intento. Entre tanto “feisbu“, tanto “istagrán“, parece que lo que cuenta hoy por hoy es el dichoso postureo, (lo que de toda la vida se ha dicho “pa’ las pintas”). Redes sociales a miles, hay tantas opciones, que es difícil teclear el nombre de alguien por internet y no encontrarlo. ¡Qué suerte! Así estamos en contacto, porque …¿son pa’ eso, no? ¿o no? …

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Cultívate en no necesitar

Este post bien podría ser un grito proecológico… ¡Cultívate en no necesitar! Ni zapatos nuevos, ni ropa nueva, olvídate de gastar, gastar, gastar… Pues no iba por ahí, aunque seguro que retomaré esa línea en posts venideros (movimiento hippie al poder :P). Lo decía en un sentido meramente afectivo. No es que yo sea una experta en la materia, pero es algo que me apetecía reflexionar “en voz alta”. A ver, empezamos…

chica pensativa

Cultivarse en no basar nuestras necesidades en cuestiones externas nos evitará más de un quebradero de cabeza…

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