El bloqueo del bloguero

Leía ayer un blog, de los que no puedes parar de leer, Soldadito marinero, de los que enganchan con lo que escribe. Y leía su entrada “Entre gajos y gajas”, y no podía dejar de aplaudirle en mi mente.

¿Cómo puede ser que nos pase por la cabeza el mismo tipo de pensamientos? Supongo que las similitudes son lo que nos hace conectar unos con otros por este mundo virtual.

Volviendo a su entrada, dejando de lado el tema de la media naranja y los gajos, en cuanto a la escritura en un blog, creo que es algo que nos pasa a muchos.

img_1066

Les pongo en contexto. Proponiéndome la meta de una entrada semanal, bajo esa presión autoimpuesta, estoy saboteando constantemente mis propias ideas, dejándolas en entradas abortadas. Porque escribo y releo mil veces lo que trato de decir, y a veces no es solo que parezco no encontrar la manera, sino que me planteo si es algo que llegará a ser leído. Y es que todos los que escribimos, queremos que nos lean. Es cierto que buscamos mejorar
en el escribir, pero es un placer saber que hay quien te lee y le gusta lo que escribes, porque te anima a seguir. De otra manera, nos limitaríamos a escribir una libreta y esconderla en un cajón.

 

Y eso es lo que pasa en un blog. Es como escribir una carta y echarla al viento, con el potencial de multiplicarse en el aire para llegar a muchas casas, a caras, que leen atentas tras una pantalla.

Y abruma un poco. Que como bien dicen, no es el bloqueo del escritor de lo que hablamos. Yo más bien lo llamaría el bloqueo del bloguero.

Porque es verdad que estamos ya hechos a vivir deprisa. Nos acomodamos en el sillón y nos parece más atractivo VER antes que leer, por eso es que queremos hacer entradas lo suficientemente bonitas para que alguien se pare en este escaparate y entre a curiosear. Y no es nada fácil, a ver, que competimos con el señor Youtube, la televisión, y demás.

Sin embargo, al mismo tiempo, hace falta conectar. Si no fuera así, no habría ni blogs ni lectores. No paro de leer entradas con comentarios en los que hay personas contestando que se sienten identificadas con lo que el escritor cuenta. Y con eso me quedo, con lo mucho que tenemos en común, y las entradas que escribimos no son más que compartir lo que pensamos o las historias que creamos.

Al final se me estaba olvidando que uno debe escribir para sí mismo, y escribiendo para uno, siendo honesto consigo mismo, es cuando se puede realmente conectar y trascender con los que entran un rato a nuestro espacio virtual.

Porque al final, esto es un poco como la vida, es un trasiego de gente que viene y va. No podemos esperar gustar a todos los que se pasan por nuestra casa llamada blog personal. Que se quede el que le guste, sin presiones, que aquí les recibimos con los brazos abiertos.

Esto es una entrada de aliento para los que sufren, como yo, la presión de cautivar con lo que escribimos.

Un abrazo, para los que escriben, y para los que leen. Especial mención a los que se paran a comentar, doble mérito por regalarnos su tiempo en este mundo apurado que vivimos.

PD. Acabo de estrenar una página en Facebook, El pensadero de Yai, porque creo que puede ser un espacio más cercano con ustedes. Si tienen algún consejo, estaré encantada de escucharlo.

Zero waste o basura cero

Recicla. Utiliza el transporte público. No malgastes el agua. Apaga la luz. Eso nos dijeron, ¿no? Que teníamos que hacer nuestra parte. Hasta ahí es suficiente. O eso nos vendieron. ¿Pero qué pasa con la basura?

 

Actualmente, se han detectado 5 islas de plástico en el mar.

img_1045

Sigue leyendo

Mono con platillos

Se cuelan silenciosos. Esos extraños vestidos de conocidos. No los conocidos a los que saludas en el supermercado de la esquina, o a la señora del quinto. Hablemos ahora de los que vemos de seguido, casi a diario. Esos compañeros de escuela, de universidad, o de trabajo. Especialmente ellos, porque su repetida presencia provocará un efecto en ti, y viceversa. Es inevitable, provocamos un efecto en personas solo compartiendo el entorno. Para bien, o para mal.

Sigue leyendo