Cenizas

Cerca de 8 biombos mentales custodian todos esos asuntos pendientes con los que tengo que lidiar. Los que duelen de verdad. Son heridas no cosidas que guardo en una caja. Las oculto sistemáticamente, y mi cuerpo se enferma paulatinamente en silencio. Por las noches, cuando está más blando y expuesto, puedo escucharlo. Está llorando. Las heridas no se cierran solas, continúan sangrando, y si me niego su existencia, acaban por supurar. Para curarlas, he de cruzar todas esas barreras, pero, paradójicamente, cada vez que intento llegar al centro de todo, duele más y más. Cada muro que saltar requiere un camino largo y oscuro hacia el interior que me trae caras, recuerdos, lágrimas.


También hay en el suelo palabras que digerir entre pared y pared. Les prendo fuego. Veo arder todo eso anteriormente dicho y escrito. Me quemo los dedos en el proceso, y me creo estúpidamente que algo sana dentro. Nada de eso. Me autoengaño. El dolor que siento sigue estando ahí, y como el fuego que veo, lleva un tiempo lograr que se marche, que acabe. Y va a seguir quemando aunque a la vista solo queden cenizas grises apagadas.


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_Llaysha_

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