Qué me pasó antes de ir a Cuba

Pues como suele suceder (al menos a mí) a la vuelta de un viaje, se viene el proceso de digestión lenta de lo vivido. Se suele suceder la mayor parte cuando te incorporas a tu realidad y a tu rutina, en caso de tenerla. En mi caso, estaba en un punto de inflexión extraño. Decidí irme a Cuba como hago casi todo, creo, sin pensarlo demasiado. Había estado en África dos meses antes en un viaje algo alternativo y aunque, por supuesto, fue una experiencia enriquecedora, curiosa y muy movedora por llamarlo de alguna forma, me seguía encontrando perdida.

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