La loca del mar

Cuando la conocí estaba triste casi siempre.

Ensimismada, encerrada en su cabeza.

Mirada esquiva. Pantalones desgastados. Poco que decir.

Pero tenía algo que te atrapaba, no sé qué era.

Recogida en las formas, tenía una voz melódica.

Tenía algo.

Le faltaba algo.

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El tiempo y eso suyo

Qué bonito debía ser.

Cuando dos enamorados se separaban y esperar y confiar en que cada viernes el cartero suba la cuesta con una carta para recibir buenas nuevas. Y así recordarse o irse olvidando. O cuando una despedida significaba parar el reloj aquí y encenderlo allá.

Cuando su paso era lento.

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