Kits de salvamento o nutrición para casi vegetarianos

Agolpados están los minados soldados. Sentados a los lados del camino.

De repente y sin aviso se rompe la evolución cíclica de los días, rutina empobrecida y gris que hasta ahora no auguraba nada bueno para aquella, su patria.

¡Mira! – dice uno, señalando al cielo, con la boca abierta.

Habían comenzado a caer lentamente del cielo pequeños paquetitos de diversos colores.

Admirados, los hombres se levantaron para cogerlos en el aire.

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Sucesos

Entra a la cafetería de la esquina a las 7:30, como de costumbre. Es el local de todas las mañanas, el más cercano a la oficina, desde hace veinte años. Saluda a Paco, el dueño, que está poniendo la cafetera, y se sienta en la mesita de siempre, al fondo, junto a la ventana. Cinco minutos después, ya dando sorbos al café solo, se encuentra ojeando el periódico del día.

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La habilidad de Mario y la chica de la oficina

Mario tiene unos kilitos de los que dicen que están de más y empieza a tener una carencia de pelo notoria a sus 36 que no se molesta en disimular. Se levanta todos los días a las 6, y una vez vestido, a falta de los pies, abre el segundo cajón de la mesilla de noche, y escoge, sin mirar, dos calcetines sueltos. La licencia que se permite para ponerse un calcetín aleatorio en cada pie, es la concesión sistemática que está dispuesto a dejar al azar, como si de esa forma, los imprevistos que se pudiera encontrar el resto del día fueran menos en número, y en caso de darse, más llevaderos.

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Agosto 2089

Se forma cola desde las 8:00 que abre el recinto. Los siguientes en entrar, un padre con su hijo. El pequeño, inquieto, espera ansioso el espectáculo, apretando con fuerza la mano de su padre y recolocándose la goma de la máscara, que le va dejando un surco rosado en cada moflete.

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La secta y lo del premio (1)

-¿Y esto, Tita? – dijo Iriome, cogiendo una postal que asomaba por la caja repleta.

-Una postal desde Mallorca, de un gran amigo mío, Burdon. Un no parar de hombre, siempre está contándome por dónde ha estado en sus últimos viajes, y le gusta mandarme postales curiosas, si puede ser con veletas, mejor. Estuvo años por Suiza y Alemania. Habla alemán que da gusto verlo.

-¿Y este cuadro es tuyo? 

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Evoluciones y cosas kármicas

Y un día, sin saber cómo, todo se recoloca.

Miras atrás y no te reconoces en el inicio del camino. Mil cosas que ocupaban tu mente hace meses o años ahora no son nada.

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