Mi experiencia en Reino Unido – 3

Buenas noches, vengo a contarles por último las ventajas e inconvenientes de trabajar en UK en Eville and Jones, al menos, desde mi punto de vista.

Si no has leído las anteriores entradas te lo recomiendo:

Podría haber contado algunas cosas más sobre lo que vi en algunos mataderos, situaciones de precariedad, mi impresión sobre la industria, algunas anécdotas, reflexiones, pero eso lo iré colando en entradas e historias venideras.

Ya que es la despedida y un punto y aparte de todo aquello, traigo una buena manera de evocar mis recuerdos. Fotografías.

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Mi experiencia en Reino Unido – 1

Estoy de vuelta después de casi dos meses. Estos tiempos raros y apocalípticos me han hecho el colchón para sentarme a escribir (eso y que tengo wifi en casa y ordenador, por fin. Me vuelvo a subir al Siglo XXI). Pues eso, retomo el blog con muchas ganas y vuelvo a abrir mi cuaderno de bitácora. Empiezo con los capítulos que tenía pendientes.


Te pongo en contexto. En enero te contaba Qué me pasó antes de ir a Cuba, pero me había dejado en el tintero hablar de mi experiencia en Inglaterra.

(Espero que a partir de ahora me leas con un cafecito o un tecito, porque estuve allá casi tres años y hay para contar, aunque lo dividiré en 3 capítulos).


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Virus corona el viernes 13

VIERNES 13


9:00. Voy al médico. Sanitarios y pacientes con mascarillas. Carteles sobre asientos alternos: “No se siente aquí, por favor, medidas sanitarias temporales”.


9:30. Supermercado: atascos, gente impaciente tocando la pita. Consigo aparcar y al entrar, pasillos llenos. De personas. Gente apurada corriendo hacia todos lados (pienso que si hay un ser infectado nos estamos contagiando en el súper a gran escala).

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Mi próximo viaje

He decidido mi próximo viaje. Será al centro.
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He trazado el camino en un mapa en papel. Abandono mar y aire. Será una ruta de tierra.
Previamente vaciaré mi cuarto para llenar el coche con todas esas cosas que creo que necesito.

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Si ha de pasar, pasará

“Si algo ha de pasar, pasará”.
¿Cuántas veces lo habré escuchado?. Lo de fluir no es mito. Juro que lo he visto. Y no creo en dioses, pero las energías, sin haberlas visto, sé que no son mentira. Es real. Y empiezo a creerme eso de que si algo está pa’ ti, llega.
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Ahora bien, dejárselo todo al cosmos es muy de gandules o de cobardes. O ambas.

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De amores incondicionales y decisiones

Escuché que solo madres y padres entrañan la fuente más pura de lo que llaman amores incondicionales.
Creo que quien dijo eso no tiene sobrinos. Porque yo no soy capaz de ver límites en el querer y de tanto que quiero a los míos, sé que adoraré a mis sobrinos como extensiones suyas que son, y se formarán lazos fuertes como tentáculos de pulpo achuchadores igualmente duraderos.

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Qué me pasó antes de ir a Cuba

Pues como suele suceder (al menos a mí) a la vuelta de un viaje, se viene el proceso de digestión lenta de lo vivido. Se suele suceder la mayor parte cuando te incorporas a tu realidad y a tu rutina, en caso de tenerla. En mi caso, estaba en un punto de inflexión extraño. Decidí irme a Cuba como hago casi todo, creo, sin pensarlo demasiado. Había estado en África dos meses antes en un viaje algo alternativo y aunque, por supuesto, fue una experiencia enriquecedora, curiosa y muy movedora por llamarlo de alguna forma, me seguía encontrando perdida.

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Cenizas

Cerca de 8 biombos mentales custodian todos esos asuntos pendientes con los que tengo que lidiar. Los que duelen de verdad. Son heridas no cosidas que guardo en una caja. Las oculto sistemáticamente, y mi cuerpo se enferma paulatinamente en silencio. Por las noches, cuando está más blando y expuesto, puedo escucharlo. Está llorando. Las heridas no se cierran solas, continúan sangrando, y si me niego su existencia, acaban por supurar. Para curarlas, he de cruzar todas esas barreras, pero, paradójicamente, cada vez que intento llegar al centro de todo, duele más y más. Cada muro que saltar requiere un camino largo y oscuro hacia el interior que me trae caras, recuerdos, lágrimas.

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Arde Gran Canaria

Aquí un pequeño poema que escribí a raíz de los incendios en mi isla, Gran Canaria. Por suerte, la situación está casi controlada, pero ha dejado 10.000 hectáreas destruidas. Y ahora están saliendo imágenes y vídeos del Amazonas, que se está destruyendo a pasos agigantados. El tamaño de un estadio y medio cada minuto.

Fotografía del periódico Canarias7.

Hay mucho que reflexionar. El mundo tal y como lo conocemos está desapareciendo. Queda saber si sabremos reaccionar y cambiar radicalmente nuestro estilo de vida. Consumo excesivo de carne, de recursos, plásticos, consumismo desmedido, …

* A todo esto, una recomendación, una serie llamada “Years and years”. Muy interesante sobre una familia viviendo el futuro cercano (y loco) que desgraciadamente parece que nos espera…


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Y así más fuerte poder cantar…

Haciendo amigos, y qué mejor manera que reconociendo su trabajo. (Que no es poco).

Les traigo dos recomendaciones de dos autoras, y aunque no soy amiga de reseñar a nadie porque considero que el paladar lector es de lo más subjetivo que hay, merecen ser nombradas. Y además, lo hago con mucho cariño.

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El mal de Nicanor

Es una enfermedad de difícil diagnóstico y con cierta tendencia a la cronicidad. Ándate con ojo. Mi gran amigo Nicanor la tiene y no lo sabe.

Él siempre fue amigo de estar con gente, y gustaba de ser anfitrión en cualquier ocasión. Organizaba periódicamente fiestas en su casa y solía cocinar buenos platos para todos los presentes, incluida yo, aceptando de buena gana mi decisión tomada de no comer carne.


Se encargaba de recrear un marco ideal de buen rollo donde todos nos reuníamos para tomar algo juntos y bailar. Además, siempre en su afán por conocer gente nueva, invitaba a nuevos compañeros, o amigos de amigos. Así, más o menos, aparecí yo, un poco porque sí, y desde entonces, ya llevamos más de diez años de bonita amistad.


Bien, habiéndolo contextualizado un poco, hacía ya bastante tiempo de la última, y yo, en mi autoexilio, vivía ajena al mal que le aquejaba. Si hubiese estado más atenta, al menos lo habría visto venir. Aunque, a decir verdad, algún síntoma leve había notado en anteriores ocasiones, pero no quise darle mayor importancia y ahora pasa lo que pasa, cargamos con peores consecuencias.

A ver, me explico. Últimamente tenía Nicanor los ojos rojos, puede que por cierto cansancio acumulado. Y bajo una fina capa de enorme entusiasmo o hiperactividad, se hallaba una irritabilidad latente, pero bastante constante, que le hervía la sangre sin motivo alguno, o eso nos parecía a los demás.


Y eso se manifestó claramente la última vez que lo vi. Por querer plasmar el momento, sacaba vídeos y fotos todo el tiempo. Y todo era muy agradable hasta que comprobaba en su galería que la foto no era como deseaba.


Ahí se hizo evidente. El pequeño grupo de amigos vimos cómo se acercaba a un estado medio catatónico. Apenas escuchaba ahora te miraba con la mirada perdida, ahora volvía a la pantalla de su móvil.


Entonces presencié la conversión. Nicanor se transformó en Nicaso (o Niputo, lo que mejor te suene). Porque ni-caso que nos hizo. Se enfrascó de más en lo que quiera que tenía entre manos con el mundo que se le abría tras la pantalla del móvil.


Y así pasó la noche entera. Por cada 10 minutos que se mantenía siendo él mismo, el Nicanor dicharachero, venían otros tantos en los que le perdíamos. Porque se alejaba para sacar fotos de su alrededor, alguna autofoto (selfie), con alguna excepción en la que nos decía: “Sácame una foto con esto”. Y súmale otro cuarto de hora más de editar y subir esas fotos a las redes y quedarse por allá un rato.


Quizás esté exagerando, pero encuentro excesivo subir 20 fotos en unas horas a tu mundo virtual cuando en la vida real todo se reducía a propiciar un momento profoto para proclamar a los cuatro vientos lo de putísima madre que se lo estaba pasando.


Really?

Y entonces me vi fuera. Muy fuera. En el extrarradio, más o menos.

Y por dos cosas.

Lo primero es que no entendía nada. Había ido por insistencia de todos ellos, porque ni cuerpo tenía para estar de parranda. Pero fui. Y me sentí a años luz de toda aquella onda ridícula y sin sentido.


Y lo segundo. Yo, que llevo casi 3 años viviendo en el extranjero, extrapolo experiencias y me doy cuenta de que apenas tengo fotos o vídeos de todo lo vivido en Reino Unido. Pobre de mí.

¿Significa eso que no VIVÍ a tope, que no lo saboreé? ¿Solo porque nadie sabe todos los lugares que vi o los que pisé? Repito: ¿¿En serio?? Parece que si no lo publicas en forma de foto o vídeo poco más o menos se puede decir que nunca sucedió.


Y se me vino el mundo encima. Echaba de menos al Nicanor de siempre. Ahora mutado en un ente irritable perdido en algún sitio al que no llego, donde quizás trate de escapar de una realidad que le resulta insuficiente.


Y me dio una profunda pena, porque creo que, aunque pueda parecer que así él lo pasa bien (lo cual realmente dudo, si su fin último es conseguir una experiencia más, traducible en fotos para su escaparate particular), lo cierto es que se pierde parte de lo real, el disfrute de las personas y del momento sin más. El gusto de escuchar a tus amigos y de verles el careto en 3D.


Y no estoy haciendo crítica de esa foto pose ocasional (ese postureo nivel 1 lo hemos pasado todos). No está mal tener alguna fotillo modélica, claro que no. Pero si cada actividad que haces se ha de traducir en un formato publicado para que el resto del mundo vea lo súper chachi que es tu vida… ¡Ay, no! Párate, mundo, que yo me bajo aquí.


Y reconozco que tiene su parte adorable querer compartir cachitos de tu vida con aquellos que están lejos, pero hay triquiñuelas que se esconden en esa fachada que decoramos. (¿Viste? Me meto en el saco). Un compartir según qué cosas para demostrar algo a no sé ni quién.

Querer aparentar, un sentimiento que está vacío, porque no hay realidad detrás de eso. Ya puestos a compartir, mostremos también algo natural. Y no esa parafernalia idónea de píxeles que carece de magia real, de esa cosa curiosa que tienen las fotos improvisadas o robadas en un instante determinado.


Ejemplo de fotucha robada. Yo, en mi último cumple, hablando de cosas irrelevantes probablemente.


Y aquí la GRAN DUDA:

¿Cómo saber si el postureo me invade?

No lo tengo claro.

De momento, de esta última reunión con mis amigos, no tengo ni una foto o vídeo con mi móvil. Podría haber sacado, es verdad, pero estaba conversando, escuchando lo que me contaban, y actualizándonos con las novedades. Que pa’ eso salí yo, vamos.



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_Llaysha_

La naturaleza siempre se impone

Me subo a la cubierta.
Siento que muchos ojos observan esta cara descompuesta.
Mis ojos cansados proclaman una lluvia pausada que se une al mar.

Busco un resquicio, un refugio en el que habitar.
Añoro una nube de aire cálido que me rodee entera.
Que me invada y que aplaque estas ganas de vomitar imperecederas.

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La huida

Una huida es fuga, evasión, escapada, abandono, liberación, éxodo, ausencia, partida, y también derrota, retirada.


Un día te hartas de la rutina, del eterno día de la marmota. Miras al cielo y te preguntas qué tan distinto puede ser ese azul desde otros puntos del planeta.

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El bosque

Frenó el coche bruscamente a un lado del camino. Salvo algún vecino nuevo con ánimo de explorador, o los ciclistas que cada vez se encontraban más a menudo invadiendo las carreteras, pocos conocían aquel lugar.

Imagen de pixabay

Estaba algo apartado y oculto, en un camino sin asfaltar y sin iluminar, en un lateral de una colina, y para llegar a él había que atravesar un bosque. Pero no era así para Antonio, que había vivido toda la vida allí y había visto su crecimiento con sus propios ojos. Conocía cada recoveco de las carreteras que habían ido extendiéndose como ramas en el terreno.

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La taza de Osmio

Se levantó con la sensación de no haber tenido un sueño muy reparador. Había noches en las que dormir en camas ajenas se le hacía raro. Otras veces dormía con total sosiego, pero aquella había sido una de las menos cómodas. Llevaba dos noches durmiendo en aquel sitio, en aquella cama que no era la suya. Una cama enorme en medio de una habitación amplia y llena de reflejos. Un armario cubierto de espejos ocupa toda la pared del fondo, un mueble de tal anchura que podría esconder varias personas tras las puertas correderas… Y al otro lado de la habitación, justo frente al armario, un tocador sencillo con una simple mesa de cristal y unas luces en lo alto del espejo.

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Las cuerdas que no(s) atan

¡SALTA!

Es casi lo único que se oía. Por encima de los otros valientes de edad variable y con más o menos fobia al ridículo y a su propia integridad física.

— ¡SALTA! — escuchaba yo.

Y es que en un parque de camas elásticas y colchonetas y demás parafernalias con superficies para no abrirte el cráneo al caer, pues es lo que tiene. Saltar es lo mínimo que se espera.

saltar

Vale. La foto no es mía.

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Historia contra el olvido

A mi edad, solo lamento el silencio aplastante del paso de los años y las huellas borradas del pasado. He comprendido, con gran pesar, que la historia de las personas corrientes no se registra. No hay diario posible donde queden grabadas tantas vidas. Su paso por la tierra no supone más que granitos de arena esparcidos por el viento. Por eso me esfuerzo en ahondar profundamente en mi recuerdo. Si acaso lo escribiera más inocuo y liviano para el lector, perciba mi nostalgia y mi ardua tarea en conectar correctamente los datos en orden cronológico por encima de centrarme en el dolor y la muerte. Y como no puede ser de otra forma, cuando se rememora sobre un hecho fehaciente y, a la vez, brutal, escribo como deber hacia aquellos que ya no están. Aquí cuento parte, tal y como la recuerdo, de la historia de mi familia.

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Lo que trae la navidad

bola arbol navidad

La decoración navideña en casa es bastante más variopinta que esta sencilla bola roja, pero como no pasaré las navidades por Las Palmas, pues no puedo traer una foto real. Pero se hacen una idea, ¿no?

En esta época de oír decir “Felices fiestas” a todas horas, por algún motivo, a mi cabeza llegan mil cosas luminosas, coloridas y sabrosas.

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Repaso de pasos

Cuaderno de bitácora 5

Justo dos años atrás, un día como hoy, salí volando de mi querida tierra natal para darle al play a un nuevo capítulo de mi vida en otra isla un poco más grande, cambiando Gran Canaria por Gran Bretaña.

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Kits de salvamento o nutrición para casi vegetarianos

Agolpados están los minados soldados. Sentados a los lados del camino.

De repente y sin aviso se rompe la evolución cíclica de los días, rutina empobrecida y gris que hasta ahora no auguraba nada bueno para aquella, su patria.

¡Mira! – dice uno, señalando al cielo, con la boca abierta.

Habían comenzado a caer lentamente del cielo pequeños paquetitos de diversos colores.

Admirados, los hombres se levantaron para cogerlos en el aire.

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Sucesos

Entra a la cafetería de la esquina a las 7:30, como de costumbre. Es el local de todas las mañanas, el más cercano a la oficina, desde hace veinte años. Saluda a Paco, el dueño, que está poniendo la cafetera, y se sienta en la mesita de siempre, al fondo, junto a la ventana. Cinco minutos después, ya dando sorbos al café solo, se encuentra ojeando el periódico del día.

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La hormiga pensante (4)

De inversiones extrañas y caminos

A cualquier cosa a la que le dediquemos cierta parte de nuestro tiempo y nuestra atención, cuesta decirle adiós. Sucede con los estudios, un trabajo o una relación.

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Evoluciones y cosas kármicas

Y un día, sin saber cómo, todo se recoloca.

Miras atrás y no te reconoces en el inicio del camino. Mil cosas que ocupaban tu mente hace meses o años ahora no son nada.

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La novela

Dos niñas encontraron el libro una tarde bajo un árbol. Se lo intercambiaron durante un tiempo para irlo leyendo simultáneamente, pero se aburrieron en algún punto entre el capítulo dos y el tres. “Mejor jugamos” – dijeron.

Y lo dejaron en la biblioteca de la escuela.

novela

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Colapso

Desde primera hora de la mañana la ha llevado al centro más cercano. Casi de la mano, dejando que andara a su ritmo pausado, enfermita como estaba. Pobre criatura, con solo ocho años de vida. De tener hermanos, probablemente sea la más canija. Tan flacucha y tan débil…

colapso

Mientras la dejamos sola cogiendo resuello, pues el camino hasta allí la ha dejado exhausta, aquel hombre viene conmigo a rellenar el papeleo. Le observo. Mínimamente afligido por la situación. Debe estar sobre los sesenta años, tiene muchas arrugas y el pelo alborotado, intuyo que por las prisas. Cuántas cosas habrá visto ya este señor… me pregunto.

De repente, alguien me llama con urgencia.

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El Ecuador

Hoy, 21 de Junio del 2018, ha llegado el ecuador de nuestra existencia conjunta.

Media vida contigo en ella. Otra media deambulando. Tratando de aprender a seguir.

Y lo hicimos. Como pudimos.

ecuador

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Tag: Los libros de mi niñez

Lo prometido es deuda, así que aquí va mi post tardío sobre los libros de mi niñez, a petición de mi querida Coremi (Saltos en el viento).

tag libros niñez

La historia se puede resumir tal que así.

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El ruido

Día nublado, pero cálido.

Está bajando.

La observo a unos metros de distancia. Se escucha el crujir fuerte de su llegada al chocar y colarse entre las piedras.

Mi mirada se fija donde siente el ruido. Contemplo la guerra que se vive en la orilla.

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Reencuentro

Me cuenta el diccionario que hay tres acepciones de la palabra “reencuentro”:

1. Acción y efecto de reencontrar.

2. Encuentro de dos cosas que chocan una con otra.

3. Choque de tropas enemigas en corto número, que mutuamente se buscan y se encuentran.

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Tu voto lo es todo y casualidades

Vengo de pasar unos días por Dublín, pero como este no es un blog de viajes, y además solo podría recomendarles sitios donde NO comer, prefiero contarles lo que se cuece por allí…

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Lina

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Lina no lloró el día que murió su madre.

Tampoco el día que se escapó su conejito Mimo. Era una niña en ocasiones muy introvertida, y en otras podía ser muy curiosa y habladora. Su padre entendía y amaba su forma de ser. Salvo su ligera inexpresividad, era una niña encantadora. Sus notas eran buenas, incluso excelentes en algunas materias, y aunque no tenía muchos amigos, se relacionaba sin dificultad.

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Lo confirmo

Cuaderno de bitácora 4

Hoy es posible que hayas visto un gran número de señales de algo inequívoco. Algo inédito. Puede que irrepetible. Pero puede ser que la dedicación que le pones a tu rutina de hormiguita no te haya permitido apreciarlo.

TE EXPLICO.

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Murphy, te odio

Eddie Murphy

Eddie Murphy, con cara sospechosa

Al menos puedo decir que lo hice.

Ahora que ya está la suerte echada, me asalta la curiosidad. ¿Qué pasará mañana? ¿Qué dirán de mí? ¿.Llegará mi nombre a ocupar unas breves líneas de la BBC? (Sin foto, espero).


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Qué echaría de menos si volviera a España

Cuaderno de bitácora 3

paisaje naturaleza amanecer

Estoy en racha fotografera

Escribo esta entrada muy de rebote. La encontré en el blog de Burdon, Perdido en el Norte, que a su vez escribió por una propuesta inicial desde La libreta roja, y aunque ya había leído el tag hace unos meses, es ahora cuando siento que realmente puedo contestar a la pregunta.

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Tomb Writer.

Les comparto esta entrada magistral, y además, elaborada en tiempo récord, bajo una petición mía para Israel, del blog “El destrío”, con motivo de la reciente apertura de su otro blog “Historias a medida”, donde acepta todo tipo de peticiones. Tú aportas una idea y él te dedica unas palabras (se curra un relato) sobre ello.

¿Mi petición? Que escribiera sobre una joven escritora que tiene miedo a todo.

He aquí su brillante respuesta en forma de relato. Que lo disfruten 🙂

Tomb Writer.

https://historiasamedida.wordpress.com/2018/03/19/tomb-writer/
— Leer en historiasamedida.wordpress.com/2018/03/19/tomb-writer/

PD. ¡Gracias, Israel! Te agradezco el relato y las palabras de ánimo para la Tomb Writer 😊. Además, te superas en calidad y en velocidad a la hora de atender pedidos. ¡Ni en la charcutería te atienden con tanta eficiencia!

Un saludo, compañero.


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El escaparate

cristal escaparate cerrado tienda musica instrumentos

Cristales, escaparates, fronteras

Un cristal divide el mundo en dos. El real y el ficticio. Lo palpable y lo inalcanzable. Lo variable, imperfecto, frente a lo estático, impecable.

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Fair play, dear

Cuaderno de bitácora 2

Me habían hablado de ti, y no todo bueno.

Cuando al fin te vi, no estaba segura de que fueras tú. Y mucho menos me esperaba nada de lo que pasó después, ese mismo día.

paisaje naturaleza nieve

Esta foto tan bella sí que es mía. La nieve hace milagros

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La hormiga pensante (2)

Tu visión del futuro a medio plazo no solo llegó a imaginar lo que harías, los viajes, los planes. Tus ambiciones llegaron a visualizar incluso una versión mejorada de ti mismo.

Una persona libre de la rueda que nos atropella la voluntad y la razón. Una dinámica en la que entramos, sin quererlo. Que nos hace creer que “más” es mejor. Más cosas. Y más nuevas, imprescindible.

Te venden la felicidad como una cima a la que llegar, a través de ese pack “coche+casa+mucha ropa+muchos zapatos+mucho de todo”, y si lo puedes renovar cada año, mejor que mejor. Pero ya sabemos que la felicidad, así concebida, es una ilusión. Cualquier bienestar que nos pudiera generar el adquirir algo es totalmente efímero.


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La hormiga pensante (1)

5 am.

Se oyen unos pajaritos artificiales cantando una canción que va aumentando de volumen.

Abres los ojos. Tu día empieza.

Coges el móvil para desactivar la alarma. Un mensaje en la pantalla: “20 actualizaciones pendientes”. Cierras el mensaje, desayuno exprés, y te vistes para ir a trabajar.

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Paseo a un pretérito cercano

Sin darme casi cuenta, en los días pasados, mi agenda mental se había llenado de tareas que nada tenían que ver con la imagen idílica que venía asociando desde un principio a mi estancia aquí. Me habían hablado de excursiones por el campo, paseos por los barrancos, ratos de playa, pero así estaban las cosas. Un inusual temporal ha arremetido contra la isla toda la semana, se han llenado charcos y presas, y se han empañado los cristales de lluvia. Quedando toda actividad exterior suspendida o aplazada hasta que amaine la tormenta.

bola con reflejo en nieve

La imagen no es mía. Pixabay me la presta

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La noticia

Ya se habían ido casi todos de la oficina. Una planta entera dividida en módulos, separando decenas de escritorios y oficinas con puertas. Apenas quedaba una luz tenue, blanca y fría, en los pasillos. Ya no se oía el ruido de pisadas, ni el bullicio de los trabajadores, y sus ordenadores e impresoras funcionando.

Solo quedaba el sonido de las teclas y la luz amarilla de una lámpara en una oficina.

— ¿Hoy también te quedas, Sofía? – dijo Ágata, desde la puerta del despacho, despacio, masticando cada palabra.

— Sí, solo quiero terminar esto… – contestó Sofía, esquiva, sin apenas levantar la mirada de la pantalla de su ordenador.

Ágata la miró un momento. La recién nombrada directora del periódico era reconocida por todos en cuanto a elegancia y buen vestir. Tener el pelo tan desarreglado era algo inusual en ella. Llevaba días quedándose hasta tarde.

“Quizás los rumores sean ciertos…”

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Liebster Awards + Regalo

GRACIASRaquel, por nominarme en esta dinámica loca de preguntas, los Liebster Awards (reglas aquí), porque así me das la oportunidad de soltar disparates en un marco personal.

Liebster award

Insignia de los Liebster award, rosa y floriada

Objetivo

La llegada de un nuevo año marca, mientras se aproxima, la cercanía de lo que queremos entender como un abismo. Un vacío. Como una libreta en blanco, preparada para ser escrita. Un cambio de calendario que vemos como un final y un principio de algo.

El pasado año ha sido oscuridad e incertidumbre. Tormentas y huracanes. Aires fuertes y sombríos que despeinan y tumban. Que te quiebran las piernas y el ánimo.
Pero entre los días lluviosos y grises, se coló un hilo de esperanza.

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Patataaa*

En una de esas situaciones cotidianas, sin hacer nada reseñable, me decidí a sacar unas fotos.

Estábamos madre e hijas preparándonos para sacarnos la foto en un momento del día especialmente luminoso, o quizás fue por la estancia.

En ese momento, en mi dispositivo, encontré un vídeo de hace tanto tiempo que ni recuerdo. Vídeo editable de una forma muy peculiar.

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Mente anónima

Voy a ir directa al meollo, que aquí hay mucha tela que cortar.

¿Tener un blog? Hecho. Ahora, mantener el anonimato, ¿sí o no?

mujer manos a la cabeza

Duda existencial para todo bloguer@

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Haz feliz a una loca

Aunque ya pasó el Día de Acción de Gracias (que a mí realmente, como tradición, me dice más bien poco), hoy quiero compartir con ustedes la alegría inmensa que me da ver que escribo y que alguien lee al otro lado.

(Graciasgraciasgracias).

Humor amarillo

¿QUIÉN NO VEÍA HUMOR AMARILLO?

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La última vez

Esta es la última vez. – se dijo al despertar mientras miraba el techo unos minutos resistiéndose a enfrentarse al mundo.

Como si su cama fuera su trinchera. Como si solo poner un pie en el suelo fuera a revivir todo de nuevo.

Lo salvaje.

Las luces borrosas en la noche.

La demencia.

Era muy temprano aún, con la luz todavía apagada de la mañana, dejando su habitación en una semioscuridad que dejaba entrever lo que parecía un nido. La guarida de alguien fuera de sus cabales.

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5 Consejos para mejorar vuestros blogs de wordpress.

Aquí les comparto esta entrada de Eldestrio.wordpress.com y les animo a poner en práctica, como estoy haciendo yo, algunos consejillos para mejorar nuestros blogs.

https://eldestrio.wordpress.com/2017/12/03/5-consejos-para-mejorar-vuestros-blogs-de-wordpress/

Ánimo, y manos a la obra 😉

* Los que me siguen habitualmente sabrán que no es mío el artículo por ese “vuestros” que no diría jamás de los jamases, porque me saldría tan impostado como a un mono una peluca de colores…

PD. ¡Fíjate tú si es impostado que ni imágenes hay en google


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Las tres meigas. Capítulo 3

Capítulo 3. La meiga grande

La meiga grande es la mayor de las tres que componen el pequeño aquelarre.

Hechicera de alma vieja y cuerpo juvenil.

Es más fuerte de lo que pudiera parecer con su delgado cuerpo. Y hasta los árboles más altos temen su furia.

Cabeza en constante funcionamiento, siempre cavilando a la luz de la luna.

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Las tres meigas. Capítulo 2

Capítulo 2. La meiga nueva

La meiga nueva es la más joven de las tres hermanas.

Desconoce cuál es su poder, por lo que va investigando, probando de aquí y de allá.
Va con las manos llenas de tinta y los pies descalzos. Pelo enredado, cubierto de hojas.

Día a día recorre distintos caminos. Y pinta y escribe sobre lo que ve y siente.

Se empapa de naturaleza siempre que puede, se pierde en los ojos de los seres con los que se cruza, y disfruta de los baños de sol y mar más que de ninguna otra cosa.

Además, le fascinan las estrellas y se duerme pensando en las vidas paralelas que se suceden allá arriba simultáneamente.

meiga nueva chica bruja

La meiga nueva

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Las tres meigas. Capítulo 1.

Capítulo 1. La meiga chica

La meiga chica es una hechicera y su poder es controlar el tiempo.

Se despierta y al abrir los ojos, con su particular parpadeo, ella para el tiempo.

Así, a las 24 del día, ella va sumando horas, jamás en números impares. Pares, siempre pares.

Manías de meigas.

Se prepara en un plis y se apresura para llegar a tiempo al río.

Allí, con una hoja se hace una barca y va río abajo, con un zurroncito bien sujeto, pegado al pecho.

Curiosa como gato, pequeña como hada, va atenta a todo, observando.

Atenta a los murmullos de los árboles, al vuelo de una mosca. A todo presta atención, no se le escapa nada con sus redondos ojillos marrones, viendo pasar el bosque y sus habitantes hasta llegar a su destino.

meiga chica bruja

La meiga chica

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Pimientos no, gracias

Día de perder seguidores, como diría el grupo cómico canario Abubukaka.

En su caso, es cuando van a hacer un chiste que consideran menos bueno en Facebook, y en mi caso, cuando voy a tocar un tema que puede abrir alguna brecha. Esperemos que no, trataré de hacerme entender y que haya un diálogo sano, ¿vale?

Esta va a ser una entrada de desahogo, con la que quizás, algunos de ustedes se sentirán identificados.

Sitúense. Un momento cualquiera del día, imaginemos un sábado. Salir a cenar con los amigos.

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He visto

Nací hace mucho en lo más alto de la montaña.

En un sitio privilegiado, desde donde he podido ver muchas cosas.

He visto pueblos nacer de la nada, y a su vez, a éstos convertirse en ciudades, con sus complicadas estructuras y sus luces.

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Premios Blogosfera 2017

Buenas a todos y todas.
Hace cosa de dos años que comencé con este blog, y esta andadura me ha servido para dar un paso hacia delante, como imagino les ocurrirá a muchos de ustedes.

participante premios blogosfera 2017

Insignia de participante de los Premios Blogosfera 2017.

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Buscando un buzón

Buscando un buzón, al salir del trabajo, muy de casualidad, me encontré con esta cabina de teléfono, normal y corriente, solo que llena de libros. No pude evitar echarle una foto. Ya lo había visto antes en otros sitios, (¿y ustedes?).

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Somos lo que pasa

Un día dejó de haber un motivo que me hiciera levantarme, así que me senté a ver pasar.

Pasaba la brisa, la gente, el ruido de los coches, animales con forma de nubes.

Pasaba todo.

Y pasaba nada.

Tiempo de vidas paralelas. Conversaciones que no llegaron. Situaciones que jamás se dieron. De aquel entonces tengo una pila de negativos que nunca revelé. Marcos rotos sin fotografías. Invitaciones a eventos a los que no acudí.

Entretanto, yo esperaba, pacientemente sentada, que algo trascendental me diera en el hocico. Algo repentino, con luz de rayo y ruido de trueno. Que hiciera un chasquido al llegar. Algo grande. Algo que no llegaba.

Y nada pasaba. Y nada pasó. Salvo tiempo a borbotones, inundando casas.

Y me vi un día con tal maraña en la cabeza, que eché a andar.

Y seguí andando.

Y de tanto que vi, aprendí algo.


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Por qué sufrimos

El dolor es inevitable, pero el sufrimiento es opcional. – Buda.

Ustedes me dirán si comparten esta afirmación.

Y es que hace un tiempo encontré las razones del sufrimiento según el budismo, y son las siguientes:

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Tu día

Hoy hace 28 años que llegaste a este mundo. Y quién te lo iba a decir, ahora lo recorres en coche de a poquitos.

Lo hiciste pisando firme. No das un paso en falso, siempre sabiendo bien hacia dónde vas y lo que quieres.

Marcas tu camino sin importarte las segundas opiniones.

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Las sombras

Te sientas en la silla de la cocina con un libro en la mano. Lo abres, lo pones en la mesa y empiezas a leer. Te sientas justo con el ventanal delante, y toda la claridad de la tarde ilumina las páginas. Las hojas del ventanal están cerradas, así que el poco sonido que llega desde afuera está atenuado.

Ellos están allí, rodeando la casa. Pasan caminando despacio, en silencio, sin levantar la mirada. Aún no te han visto. Son sombras que van y vienen sin horario predeterminado. Pero no te incomodan. O al menos, no siempre. Su paso aleatorio junto al ventanal no oscurece las páginas del libro, así que sigues con la mirada la historia que estás leyendo, y solo a veces, si miras de reojo, les ves de espaldas alejarse. Intentas estar atenta a lo que tienes delante, pero a veces te distraes, y te quedas absorta mirándolos pasar. Cuidándote siempre de no mirarles directamente a la cara. No quieres que pase lo de aquella mañana.

Sombras personas

Sombras acechando

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El bloqueo del bloguero

Leía ayer un blog, de los que no puedes parar de leer, Soldadito marinero, de los que enganchan con lo que escribe. Y leía su entrada “Entre gajos y gajas”, y no podía dejar de aplaudirle en mi mente.

¿Cómo puede ser que nos pase por la cabeza el mismo tipo de pensamientos? Supongo que las similitudes son lo que nos hace conectar unos con otros por este mundo virtual.

Volviendo a su entrada, dejando de lado el tema de la media naranja y los gajos, en cuanto a la escritura en un blog, creo que es algo que nos pasa a muchos.

Escribiendo en papel con lapiz

Tal y como empiezan algunas de mis notas, a papel y lápiz.

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Zero waste o basura cero

Recicla. Utiliza el transporte público. No malgastes el agua. Apaga la luz. Eso nos dijeron, ¿no? Que teníamos que hacer nuestra parte. Hasta ahí es suficiente. O eso nos vendieron. ¿Pero qué pasa con la basura?

zero waste plastico en playa

Actualmente, se han detectado 5 islas de plástico en el mar

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Cuaderno de bitácora 1

Tras unos meses en el extranjero, abro mi bitácora de navegante, saco una de mis libretas, y me siento a escribir brevemente el recorrido.

El idioma. Al principio fue complicado. Parecía una muñeca de cuerda que solo dice unas pocas frases. ¿Lo más repetido? “What? What? What???” (¿Qué? ¿Qué? ¿Qué?) con mi cara de regañada, porque lo que escuchas en clases de inglés y lo que se habla en la calle son dos universos paralelos.

“- Mira esa matrícula, que vivan los pollos.

– No, no, pone que lleva pollos vivos.”

(Live birds ponía la matrícula. Entiendan mi confusión).

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