Kits de salvamento o nutrición para casi vegetarianos

Agolpados están los minados soldados. Sentados a los lados del camino.

De repente y sin aviso se rompe la evolución cíclica de los días, rutina empobrecida y gris que hasta ahora no auguraba nada bueno para aquella, su patria.

¡Mira! – dice uno, señalando al cielo, con la boca abierta.

Habían comenzado a caer lentamente del cielo pequeños paquetitos de diversos colores.

Admirados, los hombres se levantaron para cogerlos en el aire.

Sigue leyendo

Anuncios

Sucesos

Entra a la cafetería de la esquina a las 7:30, como de costumbre. Es el local de todas las mañanas, el más cercano a la oficina, desde hace veinte años. Saluda a Paco, el dueño, que está poniendo la cafetera, y se sienta en la mesita de siempre, al fondo, junto a la ventana. Cinco minutos después, ya dando sorbos al café solo, se encuentra ojeando el periódico del día.

Sigue leyendo

La habilidad de Mario y la chica de la oficina

Mario tiene unos kilitos de los que dicen que están de más y empieza a tener una carencia de pelo notoria a sus 36 que no se molesta en disimular. Se levanta todos los días a las 6, y una vez vestido, a falta de los pies, abre el segundo cajón de la mesilla de noche, y escoge, sin mirar, dos calcetines sueltos. La licencia que se permite para ponerse un calcetín aleatorio en cada pie, es la concesión sistemática que está dispuesto a dejar al azar, como si de esa forma, los imprevistos que se pudiera encontrar el resto del día fueran menos en número, y en caso de darse, más llevaderos.

Sigue leyendo

La secta y lo del premio (1)

-¿Y esto, Tita? – dijo Iriome, cogiendo una postal que asomaba por la caja repleta.

-Una postal desde Mallorca, de un gran amigo mío, Burdon. Un no parar de hombre, siempre está contándome por dónde ha estado en sus últimos viajes, y le gusta mandarme postales curiosas, si puede ser con veletas, mejor. Estuvo años por Suiza y Alemania. Habla alemán que da gusto verlo.

-¿Y este cuadro es tuyo? 

Sigue leyendo

Evoluciones y cosas kármicas

Y un día, sin saber cómo, todo se recoloca.

Miras atrás y no te reconoces en el inicio del camino. Mil cosas que ocupaban tu mente hace meses o años ahora no son nada.

Sigue leyendo

Aprender a bailar

Siempre desprecié el baile. No es que no lo vea hermoso como arte, que lo es, y lo sé. Soy capaz de apreciar la gracia de los movimientos que van al ritmo de la música. La agilidad, el encanto, la coordinación para clavar un paso en el momento justo, con precisión y fuerza. La belleza que hay en ello, el magnetismo que despierta ver a alguien dejándose llevar y moviéndose al son de la melodía. Y respeto el trabajo bien hecho que hay detrás, las múltiples horas de ensayo que se requieren para ganar esa maestría.

bailar

Sigue leyendo