La hormiga pensante (4)

De inversiones extrañas y caminos

A cualquier cosa a la que le dediquemos cierta parte de nuestro tiempo y nuestra atención, cuesta decirle adiós. Sucede con los estudios, un trabajo o una relación.

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Lo confirmo

Cuaderno de bitácora 4

 

Hoy es posible que hayas visto un gran número de señales de algo inequívoco. Algo inédito. Puede que irrepetible. Pero puede ser que la dedicación que le pones a tu rutina de hormiguita no te haya permitido apreciarlo.

TE EXPLICO.

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Murphy, te odio

Eddie Murphy

Eddie Murphy, con cara sospechosa

Al menos puedo decir que lo hice.

Ahora que ya está la suerte echada, me asalta la curiosidad. ¿Qué pasará mañana? ¿Qué dirán de mí? ¿.Llegará mi nombre a ocupar unas breves líneas de la BBC? (Sin foto, espero).


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Qué echaría de menos si volviera a España

Cuaderno de bitácora 3

 

paisaje naturaleza amanecer

Estoy en racha fotografera

Escribo esta entrada muy de rebote. La encontré en el blog de Burdon, Perdido en el Norte, que a su vez escribió por una propuesta inicial desde La libreta roja, y aunque ya había leído el tag hace unos meses, es ahora cuando siento que realmente puedo contestar a la pregunta.

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Las tres meigas. Capítulo 1.

Capítulo 1. La meiga chica

La meiga chica es una hechicera y su poder es controlar el tiempo.

Se despierta y al abrir los ojos, con su particular parpadeo, ella para el tiempo.

Así, a las 24 del día, ella va sumando horas, jamás en números impares. Pares, siempre pares.

Manías de meigas.

Se prepara en un plis y se apresura para llegar a tiempo al río.

Allí, con una hoja se hace una barca y va río abajo, con un zurroncito bien sujeto, pegado al pecho.

Curiosa como gato, pequeña como hada, va atenta a todo, observando.

Atenta a los murmullos de los árboles, al vuelo de una mosca. A todo presta atención, no se le escapa nada con sus redondos ojillos marrones, viendo pasar el bosque y sus habitantes hasta llegar a su destino.

meiga chica bruja

La meiga chica

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Plantando una semilla

Planta una semilla.

Hazle su hueco en la tierra y utiliza buen sustrato. Que no le falte de nada. Riégala con cuidado, de a poquitos, y en poco tiempo verás brotar las primeras hojas. Al principio, el primer tallo aparece muy endeble, pero sale con fuerza de la tierra, quiere crecer.

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El tiempo y eso suyo

Qué bonito debía ser.

Cuando dos enamorados se separaban y esperar y confiar en que cada viernes el cartero suba la cuesta con una carta para recibir buenas nuevas. Y así recordarse o irse olvidando. O cuando una despedida significaba parar el reloj aquí y encenderlo allá.

Cuando su paso era lento.

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